Sobre extraterrestres, realidad y lenguaje

SOBRE EXTRATERRESTRES, REALIDAD Y LENGUAJE:

Análisis del determinismo lingüístico presente en Arrival y Story of your life

Alejandra Ma. Osorio

Alumna del M.A. de Lingüística.

Trabajo final del curso “Filosofía del Lenguaje“, curso troncal de Filosofía y Lingüística.

«That the world is my world, shows itself in the fact that the limits of that language (the language I understand) means the limits of my world» (Wittgenstein, L. en Katan, 2004, p. 102).

Atención, este artículo contiene spoilers sobre esta película y el libro sobre el que se basa.

En el 2016, se estrenó la película Arrival, una adaptación del cuento corto Story of your life escrito por el estadounidense Ted Chiang y publicado originalmente en Starlight 2 en 1998 (Rothman, 2017). Ambas obras, más allá de narrar una historia lineal que incluye elementos propios de la ciencia ficción, demuestran un acercamiento reflexivo de carácter propiamente determinista. Se observa que la llegada de seres de otro mundo es un vehículo, tanto en la cinta como en el cuento, para trasladar una perspectiva filosófica que se enfoca principalmente en el lenguaje y la manera en que este influye al individuo.

Ahora bien, el acercamiento al lenguaje que el director y el autor realizan está marcado por un enfoque propio de las concepciones del relativismo lingüístico. Sin embargo, estos presentan una visión más dura de esta perspectiva del lenguaje. Por ello, tanto Denis Villeneuve, director de Arrival, como Ted Chiang, autor de Story of your life, crearon obras que permiten un análisis de la hipótesis de Sapir-Whorf en un contexto singular: el choque de dos especies inteligentes con lenguas propias.

En este ensayo se realizará un acercamiento cualitativo a ambas obras; no obstante, se tomarán en cuenta exclusivamente aspectos que atañen a la lingüística y, en específico, a la filosofía del lenguaje. Por consiguiente, factores como cinematografía, edición, desarrollo de personajes, entre otros, no serán tomados en consideración. Para este análisis se utilizará el método de estudio de caso, debido a que este tiene como objetivo principal «generar una comprensión exhaustiva de un tema determinado» y permite el uso de «múltiples perspectivas de la complejidad y unicidad de un determinado proyecto» (Simons, 2011, p. 42).

El objeto de estudio consta de la adaptación cinematográfica de Story of your life, dirigida por Denis Villeneuve, y este cuento en sí. Ambas obras narran la historia de la lingüista Louise Banks y las experiencias de su vida centradas en la relación con su hija y en la llegada de los extraterrestres a la Tierra. En el caso de la segunda, se relata cómo la doctora Banks busca lograr una comunicación entre los heptápodos -alienígenas- y los humanos, ya sea por medio del inglés o del mismo aprendizaje de la lengua usada por esos seres.

Aunque, ciertamente, existen diferencias argumentales entre la obra de Chiang y la de Villeneuve, ambas están centradas en el hecho que el aprendizaje del idioma extraterrestre altera la percepción de la realidad temporal y espacial de la lingüista. Es decir, se trasluce una concepción de relativismo lingüístico y, siendo más específicos, de un determinismo desde el planteamiento de la hipótesis de Sapir-Whorf.

¿Determinismo biológico o lingüístico?

            Los extraterrestres están en la Tierra y el problema recae en la imposibilidad de una comunicación. Este hecho es el detonante para las historias; no obstante, también es la primera muestra de una concepción determinista de Chiang y que, por ende, Villeneuve también reproduce en la versión cinematográfica.

            En primer lugar, se establece un elemento determinado por el aspecto biológico del ser humano: la incapacidad de reproducir o comprender los sonidos de los extraterrestres. Más allá de centrarse en la teoría sociobiológica y buscar explicar una relación jerárquica social a partir de los genes (Lewontin, 1982), Chiang plantea una diferencia biológica propia de la construcción anatómica de distintas especies. Es decir, se aleja de una concepción sociológica debido a la misma naturaleza de su historia; no está comparando idiomas humanos, ni las diferencias entre estos debido a su construcción genética.

            Chiang (1998) marca las diferencias anatómicas entre los humanos y los heptápodos:

«I could see he wasn’t accustomed to consulting a civilian. “Only that establishing communications is going to be really difficult because of the difference in anatomy. They’re almost certainly using sounds that the human vocal tract can’t reproduce, and maybe sound that the human ear can´t distinguish” » (p. 2).

No obstante, no establece una jerarquía social o marca cierta predominancia a partir de las características biológicas de los humanos o los heptápodos; sino que simplemente indica una diferencia anatómica. A lo largo de la historia, tanto la narración como la cinta, los elementos diferenciales entre el cuerpo del hombre y del extraterrestre no son importantes, sino que el autor centra su atención en la realidad lingüística que los distingue. Por ello, más allá de las características biológicas de los extraterrestres, la distinción central entre las especies es la forma en que experimentan la realidad debido a la lengua.  En consecuencia, la obra presenta una escala de determinismo, en la cual se le brinda mayor peso al aspecto lingüístico.

Se debe recordar que la concepción del relativismo lingüístico establece que los individuos experimentarán de diferente modo el mundo debido a las distinciones causadas por las lenguas de las múltiples comunidades (Figueroa, 2006). Debido a las diferencias culturales que se presuponen que existen entre una comunidad alienígena y una estadounidense, se espera que la concepción del mundo y su realidad sea heterogénea. No obstante, se observa en ambas obras que la lengua determina estas, no solo las altera. Por lo que nos enfrentamos a una visión propia del determinismo lingüístico, es decir, la estructura en la que se construye la lengua es la causante de las formas en que se interpreta el mundo (Figueroa, 2006).

Esta perspectiva teórica pertenece a la corriente que indica que existe una dependencia completa de parte del pensamiento para con el lenguaje. Por lo tanto, los individuos están confinados a formas o patrones de interpretación debido a la lengua que conocen (Conesa y Nubiola, 1999). Aunque existe la posibilidad de que la persona vaya más allá de las restricciones de interpretación que ofrece su lengua materna: «Todo acceso se realiza desde un punto de vista y unas estructuras determinadas. Como es imposible superar esta predeterminación lingüística, el único modo de conjurar la determinación que una lengua particular ejerce sería el conocimiento de otras lenguas» (Conesa y Nubiola, 1999, p. 77). Siendo este el caso de la doctora Banks al aprender el idioma extraterrestre, lo cual permite comenzar a superar esa diferencia determinada por el lenguaje.  

La concepción de la realidad

La teoría de Edward Sapir indica que existen variantes en el lenguaje debido a la relación que tiene este con la cultura de la que es parte. Por lo tanto, la organización de la realidad de parte del individuo se genera a partir de estos elementos que le son familiares (Conesa y Nubiola, 1999). El discípulo de Sapir, Benjamin Whorf, lleva esta concepción a un determinismo más fuerte, al indicar que «la mentalidad y conducta de una comunidad está determinada por la lengua que habla» (Conesa y Nubiola, 1999, p. 75). Esto nos lleva a la hipótesis del determinismo lingüístico de Sapir-Whorf, de la cual está impregnada el texto de Chiang y la versión cinematográfica de Villeneuve. No obstante, la concepción teórica es llevada a un extremo debido a la alteración espaciotemporal de la realidad que supone el aprender la lengua alienígena. Es decir, más allá de interpretar y conferirle sentido al mundo, este idioma altera por completo la realidad de la doctora Banks.

Ejemplo de la representación fonética del Heptapod A en el filme:

Hay que resaltar que la aplicación de esta perspectiva se da de forma exclusiva con el Heptapod B, es decir, la lengua escrita bidimensional y carente de versión fonológica de los extraterrestres. El Heptapod A, el idioma hablado de los heptápodos, se vuelve obsoleto debido a la barrera de comunicación que surge de una raíz anatómica y no es un factor en el cambio de la visión de la realidad de la doctora Banks. Será entonces el aprendizaje de la lengua escrita lo que alterará y moldeará la manera de ver el mundo de aquellos que la aprenden. Ejemplo de ello se puede observar en la siguiente cita:

«More interesting was the fact that Heptapod B was changing the way I thought. For me, thinking typically meant speaking in an internal voice; as we say in the trade, my thoughts were phonologically coded. My internal voice normally spoke in English, but that isn´t a requirement. The summer after my senior year in high school, I attended a total immersion program for learning Russian; by the end of the summer, I was thinking and even dreaming in Russian. But it was always spoken Russian. Different language, same mode: a voice speaking silently aloud» (Chiang, 1998, p. 21).

El Heptapod B, como se ha dicho anteriormente, es una lengua bidimensional que moldea el pensamiento de los heptápodos en una forma no lineal, es decir, no hay pasado ni futuro y, como se puede observar, la doctora comienza a reconocer que el aprendizaje del Heptapod B altera la forma de estructurar su pensamiento. Por lo tanto, vemos que una separación de esta predeterminación lingüística, que como el mismo Whorf indica, solo se logra con el aprendizaje de otras lenguas (Conesa y Nubiola, 1999).

Aunque también se debe reconocer que algunos de los significados de este idioma extraterrestre no parecen ser comprendidos del todo. Esto último, presente tanto en el texto como en la cinta, también está ligado a la hipótesis de Sapir-Whorf, pues la misma implica que algunos pensamientos de una persona, en un determinado idioma, no pueden ser comprendidos por otros que utilicen uno diferente (Genc y Bada, 2005). Esta misma problemática es reconocida por la doctora Banks al indicar que:

«Even though I’m proficient with Heptapod B, I know I don’t experience reality the way a heptapod does. My mind was cast in the mold of human, sequential languages, and no amount of immersion in an alien language can completely reshape it. My worldview is an amalgam of human and heptapod» (Chiang, 1998, p. 30).

Por lo tanto, los humanos que aprenden el idioma alienígena, a pesar de experimentar un cambio en su pensamiento y concepción de su mundo, se mantienen determinados debido a que su lengua materna es lineal.

Se afirma que la hipótesis de Sapir-Whorf, en este caso, es llevada a un extremo, debido a que no solo afecta directamente la concepción o la interpretación del mundo de la doctora Banks, sino que se anula el elemento lineal/cronológico de su existencia. En la versión cinematográfica, se observa saltos temporales entre escenas. En un principio, el espectador puede confundir estos por analepsis, sin embargo, más adelante, descubrirá que son actos de prolepsis. Por otro lado, en el cuento, el autor indica que la protagonista recuerda cosas que realizarán en el futuro y las plantea como simples memorias. En este estado de una mente hecha amalgama de humano y heptápodo, la lingüista redescubre un mundo sin tiempo, conoce a detalle su futuro y lo que vendrá es parte de su memoria. Es en ese momento en que tanto el Heptapod B como el inglés, la lengua materna de la protagonista, determinan su mundo y la forma en que lo experimenta.

El problema del signo y el significado en el Heptapod B

            Al vislumbrar el papel que juega el Heptapod B en la comprensión del mundo de la lingüista y de los mismos heptápodos, surge la interrogante de cómo es el proceso de significación. Para analizar con mayor detalle este factor, es necesario reconocer un elemento central de este idioma alienígena: el Heptapod B es una lengua semasiográfica. Este tipo de sistemas usan grafemas con la finalidad de la representación de ideas, sin que las mismas estén relacionadas directamente con las expresiones habladas (Wright, 2012). Sin embargo, la elección de este tipo de sistema de escritura no es aleatorio, sino que responde a las necesidades de la especie extraterrestre:

«Looking at a sentence like this one, I understood why the heptapods had evolved had evolved a semasiographic writing system like Heptapod B; it was better suited for species with a simultaneous mode of consciousness. For them, speech was bottleneck because it required that one word follow another sequentially. With writing, on the other hand, every mark on a page was visible simultaneously» (Chiang, 1998, p. 23).

            De acuerdo con Sapir, los sonidos constituyentes de una palabra o los grupos de palabras son los signos de una idea, por lo que estas son los segmentos mínimos con un significado aislado y que pueden conformar una oración (Bigot, 2010). En el caso del Heptapod B, no se cuenta con fonemas, pues este y la versión hablada, Heptapod A, son dos lenguas completamente distintas y no es un sistema glotográfico. Por lo tanto, serán entonces los semagramas, no palabras ni sonidos, los que ocupen el papel de signo y serán estos la representación de las ideas. Esta perspectiva correspondería, en un sistema semasiográfico, a lo planteado por Sapir y a la concepción presente en el texto:

«It appeared that a semagram corresponded roughtly to a written word in human languages: it was meaningful on its own, and in combination with other semagrams could form endless statements. […] The language had no written puntuation: its syntax was indicated in the what semagrams were combined, and there was no need to indicate the cadence of speech. There was certainly no way to slice out subject-predicate pairings neatly to make sentences. A “sentence” seemed to be whatever number or semagrams a heptapod wanted to join together; the only difference between a sentence and a paragraph, or a page, was size» (Chiang, 1998, p. 13).

            Entonces, el analizar este idioma supone un acercamiento distinto al que se realizaría con cualquier otro. Debido a que las teorizaciones de la filosofía del lenguaje se han hecho en base de sistemas glotográficos, es decir, uno que requiere articular las ideas y reflejarlas por medio de la estructura propia de una lengua (Mosterín, 2002). Entonces, ¿es realmente posible un análisis de este tipo al idioma extraterrestre?

            Otra problemática surge al reconocer que la lengua de los heptápodos no está por completo registrada ni analizada, lo cual dificulta identificar el proceso de significación de los semagramas usados en la comunicación de los extraterrestres. Aunque, ciertamente, en el filme se da a conocer que la doctora Banks publica un libro sobre el Heptapod B, esto no sucede en el texto original de Chiang. En este se reconoce que la lengua no fue explorada en una totalidad y ninguno de los lingüistas que participaron en el proyecto alrededor del mundo puede comprender completamente el idioma y sus procesos.

            Lo que se podría hacer es una aproximación a partir de las diferentes perspectivas filosóficas de la actualidad, reconociendo las limitantes existentes al analizar el idioma ficticio planteado por Chiang. Por lo que la aplicación de ciertas ideas teóricas debe ser tomada con precaución. Sobre todo, porque se está tratando con una lengua ficticia que no presenta un alfabeto o registro detallado, a diferencia de otras como el élfico de Tolkien o el klingon de Star Trek.

            A partir de ello, se podría buscar un análisis del Heptapod B con la finalidad de identificar la manera en que funciona la lengua y cómo llega a condicionar el pensamiento -siguiendo el determinismo lingüístico en el que Chiang se basa-. Considerando el semagrama de los heptápodos como signo, es necesario comprender su significado. De acuerdo con Frege, se debe realizar una distinción entre el sentido y la referencia: «La solución está, según Frege, en distinguir en todo signo dos dimensiones, a las que denominó referencia (Bedeutung) y sentido (Sinn). La referencia es el objeto nombrado por el término; el sentido es el modo de darse el objeto» (Conesa y Nubiola, 1999, p. 89). Esta concepción es útil al analizar una escena única en la versión cinematográfica. En esta, los heptápodos indicaron que habían llegado a la Tierra para dar un “arma” -según el semagrama utilizado por los extraterrestres-. Esto causa que el ejército vea la posibilidad de una intención bélica de parte de los visitantes y que la doctora Banks argumente la existencia de un cambio en la forma en que estaba siendo usada la palabra (Levy, Levine, Ryder, Linde y Villeneuve, 2016).

            Por lo tanto, los extraterrestres utilizaron un sentido diferente para su referente que era el “lenguaje”; sin embargo, los soldados consideraron que el referente de ese sentido era, en sí, un elemento bélico. Además, en este caso se podría argumentar que los humanos no contaban con algo físico para relacionarlo con lo que los heptápodos llamaban “arma”, lo que explica la confusión generada por ese semagrama. Como Frege indica: «Si la referencia de un signo no es un objeto perceptible sensiblemente, la representación que yo tengo de él es entonces una imagen interna formada a partir de recuerdos de impresiones sensibles que yo he tenido y de actividades que he practicado» (Frege en Conesa y Nubiola, 1999, p. 89). Es decir, el uso de este signo causó una multiplicidad de representaciones mentales e interpretaciones. La referencia era un objeto desconocido para los humanos, pero no para los extraterrestres y esto es lo que permite la comprensión del sentido que estos últimos le brindan al signo “arma”.  Aunque este acercamiento pareciera que no permite analizar por completo lo que sucede en este caso.

            Ciertamente, el problema de este análisis previo recae en la dificultad que representa el estudio de los procesos de significación de una lengua que, desde el punto de vista de los humanos, estaba incompleta. Por lo que se requiere una perspectiva diferente. En el caso del “segundo” Wittgenstein, no se estaría hablando de una problemática de sentido, referencia o imágenes mentales, sino de la aplicación de distintos juegos del lenguaje.

            De acuerdo con el pensamiento maduro de Wittgenstein, no existe la posibilidad de un lenguaje ideal y lógico que sea capaz de reflejar el estado de la realidad, sino que hay varios juegos del lenguaje con reglas propias (Blank, 2005). Una palabra como “arma” encontrará su significado en la forma en que está siendo utilizada, pues, desde esta perspectiva, el significado está en el uso. El error en la comprensión de un término recaería en la aplicación de reglas diferentes a las de un determinado juego del lenguaje (Conesa y Nubiola, 1999). Es posible que los heptápodos utilizarán el juego de lenguaje poético al usar el término “arma” como metáfora, mientras que los soldados aplicaron las reglas del juego de la “denominación”; siendo esta la causa del malentendido entre las especies.

            No obstante, esta última aproximación, aunque pareciera más certera, también se encuentra ante el problema del conocimiento parcial que se tiene tanto de la lengua como de la cultura y el contexto de los heptápodos. Puesto que la comunicación, ese proceso de comprensión y apropiación de los significados, va más allá de identificar los semagramas usados:

«¿Pero acaso no bastaría que alguien usara el lenguaje de forma gramaticalmente correcta para poder reencontrarnos con él? Tras aludir a los nativos del país con tradiciones completamente extrañas, Wittgenstein responde a esta pregunta con una de sus frases más conocidas: según el pensador vienés, no podríamos entender a un león aunque pudiera hablar. Esta observación está dirigida contra la imagen según la cual las palabras y las frases tienen significado por sí mismas. Si nos atenemos a esta imagen, debemos aceptar que entenderemos a un león cada vez que emita frases gramaticalmente correctas; sin embargo, el lenguaje requiere una conexión regular no sólo en lo que la gente dice, sino también en lo que hace. El problema es que los leones no comparten nuestra forma de vida, es decir, las prácticas de nuestra» (Ariso, 2006, 78-79). 

            El problema del significado del Heptapod B recae en la misma situación que Chiang plantea en la obra: realmente hay un desconocimiento del otro. Esta interacción ficticia entre extraterrestres y humanos difiere de la de un león y un hombre, pues se debe recordar que la distancia podría reducirse por medio de la adquisición de las prácticas de una de las comunidades lingüísticas (Ariso, 2006). Sin embargo, en el texto esto nunca sucede, ya que los heptápodos se marchan y, en la cinta, se observa una comprensión exclusiva de la lengua, mas no de la cultura. A esto se le debe sumar que, en el largometraje, solo se presenta a una única persona que realmente comprende el Heptapod B y que los avances para que los alienígenas aprendieran un idioma humano y, por ende, las prácticas de la comunidad lingüística específica no fueron exitosos.

La crítica de la teoría de Sapir-Whorf aplicada a la obra de Chiang

            Como se ha especificado con anterioridad, la propuesta de Sapir-Whorf cuenta con dos vertientes: una moderada (relativismo) y una fuerte (determinismo), siendo esta última la predominante en la obra de Chiang y en su respectiva adaptación a la gran pantalla. Esta, además, es la que presenta una mayor cantidad de críticas debido a la perspectiva absolutista y casi inamovible que plantea tanto sobre el pensamiento como sobre la realidad: «The idea that thought is the same thing as language is an example of a conventional absurdity: a statement that goes against all common sense» (Pinker, S. en Katan, 2004, p. 102). Esto último será una de las críticas más fuertes que se realizarán y es una de las que más resaltan en la obra de Chiang y en la cinta de Villeneuve; pues pensamiento y lengua se funden en un mismo elemento.

            Whorf ejemplifica la propuesta de que la mentalidad y la conducta de una comunidad específica es determinada por la lengua por medio del estudio realizado al idioma de la tribu hopi. El discípulo de Sapir indica que los hopi presentan una concepción del tiempo como un espacio de dimensiones con limitantes, situación que no se observa en una lengua como el inglés (Conesa y Nubiola, 1999). Sin embargo, el antropólogo Ekkehart Malotki indica que esta comunidad mostraba en su discurso conjugaciones, metáforas temporales, unidades de tiempo, partes del día, etc., es decir, existían maneras en su lengua para cuantificar el tiempo. La razón de este error podría ser la generalización de Whorf a partir de una muestra muy limitada de ese idioma (Pinker, 2003). Por lo que se argumenta que la misma base del planteamiento más radical de la perspectiva del relativismo lingüístico presenta errores.

            Más allá de ello, Pinker (2007) indica que para probar un ejemplo de determinismo lingüístico se debe mostrar que un individuo de una lengua encuentre imposible o muy difícil el pensar de una forma en específico que sea natural a las de otra lengua; que una forma de pensar específica impida la resolución de problemas, y que el lenguaje sea la causa única entre esos pensamientos. Esto será clave al aplicar las críticas de la hipótesis Sapir-Whorf al texto de Chiang y a su adaptación. Puesto que ello abre la puerta a preguntarse si realmente el Hetapod B es el único factor que entra en juego en el cambio de la percepción de la doctora Banks y los otros lingüistas. ¿Hasta qué punto los elementos culturales y sociales no permearon en el cambio de la concepción de estos? Incluso, tomando en cuenta que entraron en contacto con objetos o agentes ajenos al ecosistema terrestre, ¿es posible también hablar del influjo de factores biológicos?

            Además, a esto se le debe sumar la crítica presentada por Robert Robins:

«[…] la versión fuerte de la hipótesis Sapir-Whorf resulta inaceptable, ya que de ser cierta, los hablantes de una lengua serían incapaces de darse cuenta de las limitaciones de sus propias lenguas y construir hipótesis acerca de la relatividad lingüística como la de Whorf. Además, empíricamente, la posibilidad de que el hablante de un idioma comprenda o aprenda otro con estructuras disímiles refuta la hipótesis del determinismo lingüístico […]» (Aldana, 2009, p. 25).

            Entonces, en el texto de Chiang y la cinta de Villeneuve, los lingüistas no debieron de haberse percatado de las limitaciones de su propia lengua y hubieran sido incapaces de comenzar a aprender el Heptapod B. Esto sugiere que el autor a veces no toma por completo una postura determinista, sino que se mueve en una escala entre esta y el relativismo lingüístico -sin olvidar que ambas entran en la perspectiva de Sapir-Whorf-. De lo contrario, la doctora Banks no podría haber aprendido el idioma extraterrestre.

            Finalmente, se debe reconocer que, según Gipper, el lenguaje es un sistema de carácter abierto, por lo cual puede ser cambiado por los individuos. Esto conllevaría a observar la lengua como una herramienta para la construcción del pensamiento, pero no como un determinante de este (Aldana, 2009). Además, como indica Pinker (2007): «Una razón de que la lengua no puede ser demasiado esencial para nuestro funcionamiento mental es que, antes que nada, tuvimos que aprenderla» (p. 206). En otras palabras, el lenguaje no es lo mismo que pensamiento, sino que será el vehículo para el pensamiento debido a que contiene y expresa a este (Conesa y Nubiola, 1999).

Al trasladarlo al caso de estudio, se debe recordar que los extraterrestres contaban con dos idiomas: el Heptapod A (oral) y el Heptapod B (escrito). Si el Heptapod A es una lengua lineal y el Heptapod B no lo es, surge la problemática de la estructuración de la mente de los heptápodos. Esto a raíz de nuevas interrogantes: ¿cómo era el pensamiento de los heptápodos antes de aprender su lengua escrita? ¿Sería posible que los heptápodos tuvieran un pensamiento lineal previo a aprender el sistema de escritura? Por lo que se puede argumentar que el marco teórico en el que se basa Chiang traslada sus mismas limitantes a la historia.

            En recapitulación, se ha observado que tanto el texto original de Chiang como la adaptación cinematográfica de Villeneuve presentan un determinismo que va más allá del biológico entre las especies: uno de carácter lingüístico. La posibilidad del contacto entre dos seres inteligentes y diferentes es un contexto que permite explorar las diferentes facetas de la visión teórica más fuerte de Sapir y Whorf. Además, presenta la forma en que el pensamiento de un individuo y su percepción de la realidad se ven alterados y reconstruidos a partir de la adquisición de un idioma, en este caso el Heptapod B. No obstante, al tratarse de una lengua ficticia y por el argumento mismo de las obras, surge la problemática con el significado de los signos -semagramas-. Esto debido a que la historia presenta un idioma incompleto, carente de una versión oral -no glotográfico- y sin una estructura lineal aparente. Además, a esto se le debe sumar que las mismas limitaciones y críticas de la hipótesis fuerte de Sapir-Whorf -determinismo lingüístico- se ven aplicadas a Story of your life y Arrival.

            Por lo tanto, ambas obras muestran una clara posibilidad para explorar la hipótesis de Sapir-Whorf y otras perspectivas filosóficas respecto al lenguaje. Sin embargo, siempre se incurrirá en la problemática de contar con poca información sobre el idioma extraterrestre –Heptapod B- y únicamente unos cuantos semagramas que realmente no son una muestra representativa total de la lengua. A pesar de ello, Story of your life y Arrival presentan, de forma práctica, cómo una lengua podría alterar la concepción del mundo de la persona; es decir, como esta hipótesis, aunque ciertamente criticada y de carácter extremista, es llevaba a la realidad en un mundo en el que se aplican sus reglas y lineamientos teóricos.

Bibliografía

Aldana, S. (2009). La hipótesis Sapir-Whorf. Perspectivas para las sociologías del lenguaje      y del conocimiento (Tesis de maestría). Universidad Autónoma Metropolitana, México.

Ariso, J. (2006). “Desorientación, locura y huecos gramaticales: Wittgenstein escribe sobre lo inaudito”. LOGOS. Anales del Seminario de Metafísica, 39, 77-91.

Bigot, M. (2010). Apuntes de lingüística antropológica. Argentina: Centro Interdisciplinario     de Ciencias Etnolingüísticas.

Blank, C. (2005). “Dos concepciones de la filosofía: Wittgenstein y Popper”. Cuadernos unimetanos, (2), 28-33.

Chiang, T. (1998). Story of your life. Recuperado de           http://discours.philol.msu.ru/attachments/article/264/Chiang_Story%20of%20Your            %20Life.pdf

Conesa, F. y Nubiola, J. (1999). Filosofía del lenguaje. Barcelona: Empresa Editorial Herder.

Figueroa, M. (2006). “Elementos teóricos de la hipótesis Sapir-Whorf aplicados a la       oposición letrado/iletrado: escritura, oralidad y visión de mundo”. En Veliz, M., ACTAS Congreso Nacional Cátedra UNESCO para la lectura y la escritura. Chile: Universidad de Concepción.

Genc, B. y Bada, E. (2005). “Culture in language learning and teaching”. The Reading Matrix, 5 (1), 73-84.

Katan, D. (2004). Translating Cultures. An Introduction for Translators, Interpreters and Mediators. 3a Ed. Estados Unidos: Routledge. Taylor & Francis Group.

Levy, S., Levine, D., Ryder, A., Linde, D. (productores) y Villeneuve, D. (director). (2016).      Arrival [cinta cinematográfica]. Estados Unidos: FilmNation Entertainment, Lava       Bear Films y 21 Laps Entertainment.  

Lewontin, R. (1982). “Biological Determinism”. En The Tanner Lectures on Human Values      (pp. 149-183). Estados Unidos: Universidad de Utah.

Mosterín, J. (2002). Teoría de la escritura. 2ª Ed. Barcelona: Icaria editorial.

Pinker, S. (2003). The language instinct. Estados Unidos: Penguin Books.

Pinker, S. (2007). El mundo de las palabras. Una introducción a la naturaleza humana.            Barcelona: Paidós.

Rothman, J. (2017). Ted Chiang’s soulful science fiction. Recuperado de https://www.newyorker.com/culture/persons-of-interest/ted-chiangs-soulful-science-fiction

Simons, H. (2011). El estudio de caso: Teoría y práctica. Madrid: Ediciones Morata.

Wright, D. (2012). “Los signos glotográficos en el Códice de Huichapan”. Relaciones.            Estudios de historia y sociedad, 33 (132), 33-73.

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2 pensamientos en “Sobre extraterrestres, realidad y lenguaje

  1. ¡Muy interesante!
    Me parece un trabajo sobresaliente. Personalmente me gusta analizar las cosas que veo, desde la realidad hasta cosas sencillas como videojuegos y en este caso películas. ¿Se podría lograr lo que aquí pasa? o ¿Realmente esto es lo que dice ser?, son preguntas que frecuentemente me hago e incluso he encontrado a personas que comparten este gusto mío por analizar las posibilidades desde perspectivas ficticias.

    Este artículo me parece tan enriquecedor, que provocó en una cierta tristeza porque no tenemos a un heptápodo para poder seguir estudiando el tema y las posibilidades que plantean no solo los autores citados, sino la autora misma de este trabajo.

    Por otro lado, me intriga y me alegra mucho el nivel de pensamiento crítico que alcanza este trabajo, el análisis de las posibilidades desde distintas perspectivas, desde los estudios de autores dedicados al estudio, hasta incluso la exploración de estudios realizados en una obra de ciencia ficción. Dándole, a mi parecer, una perspectiva fresca y tal vez moderna a la exposición de un conocimiento filosófico-científico no tan concurrido como lo es la lingüística y todas sus ramificaciones y ciencias relacionadas.

    • Nos entusiasma Pablo que te guste la entrada y el trabajo de Alejandra. Le pasamos tu comentario.

      La distopía, la utopía y la ucronía siempre han sido filosóficamente muy productivas.

      ¿Te animas a mandar algún texto para que lo publiquemos en el blog? posgrado@ufm.edu

      Saludos y gracias por comentar.

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