Ethos y Logos en Viktor Frankl y L. Wittgenstein

Sentido de vida y vacío existencial: Desde “La presencia ignorada de Dios”, de Viktor Frankl, hasta las “Investigaciones filosóficas” de Ludwig Wittgenstein

por Pablo Fernando Aguirre Hurtarte

(Alumno del M.A. en Filosofía, trabajo final para el curso “Filosofía del Lenguaje” en el primer trimestre de 2018) 

Introducción

En esta investigación hablaremos sobre “sentido de vida y vacío existencial” desde La presencia ignorada de Dios, obra escrita por Viktor Frankl, hasta las Investigaciones filosóficas del filósofo Ludwig Wittgenstein. Aunque el libro, La presencia ignorada de Dios desarrolla el tema de la relación inconsciente que el hombre tiene con Dios, y las Investigaciones filosóficas tratan específicamente sobre filosofía del lenguaje, creemos que el tema sobre el sentido de vida está presente en estas dos obras.

En la primera parte hacemos un recorrido sobre algunos de los conceptos antropológicos desarrollados por Frankl. Esto nos ayudará a entender el tema del sentido de vida. Recorreremos las líneas antropológicas franklianas en las categorías de: espíritu, libertad y responsabilidad. Estudiaremos: (1) El espíritu, parte esencial del ser humano, en donde este se descubre como “alguien-libre” y “alguien-responsable”. (2) La libertad, verdadero modo de ser, existir y obrar. Abarca no solo la libertad de cualquier condicionamiento psicosomático, sino también, la libertad que culmina en el cumplimiento de la tarea que cada persona debe realizar. (3) La responsabilidad, como respuesta que el hombre da a la vida cuando descubre y practica una tarea.

En la segunda parte hablamos sobre “formas de vida” y “juegos de lenguaje”, términos correspondientes al segundo Wittgenstein. Hablar de “formas de vida” es hablar de actividades. Las actividades se realizan en el marco del comportamiento humano. Tanto las actividades, como el comportamiento humano, constituyen los pilares en donde se apoya los “juegos de lenguaje”. Existirán tantos juegos de lenguaje como actividades tenga el ser humano. Cada actividad conlleva un modo particular de “usar” las palabras, oraciones y propensiones. Estos usos determinan los múltiples significados que podamos encontrar.

En la tercera parte, intentaremos abordar el tema del vacío existencial desde la perspectiva de Frankl y los aportes de Wittgenstein al lenguaje. Sabemos que el hombre siempre le está dando un significado a los acontecimientos presentes en su vida. Este significado es el resultado de una forma de vida (carácter). La logoterapia consistirá en ayudar al hombre a encontrar un “nuevo” significado, para que, con esto, logre transformar su modo de ser y actuar.

Por tanto, en este artículo intentaremos dar respuesta a esta pregunta: ¿Encontramos en Wittgenstein las bases fundamentales para resolver el problema del vacío existencial propuesto por Viktor Frankl? Para realizar este estudio, utilizaremos tanto las obras de Frankl, como las Investigaciones filosóficas, de Wittgenstein. Contaré, a continuación, lo que estos libros nos han dejado.

Frankl: entre el “Ethos” y el “Logos”

Ethos: libertad y responsabilidad

El término griego “Ethos” denota carácter. El carácter, esto es, el conjunto de cualidades propias de cada persona, representa la forma de ser u obrar de cada ser humano. Frankl concibe al hombre como un ser espiritual. Espíritu y libertad son dos términos que van de la mano. La libertad implica un verdadero modo de ser, de existir. Debemos advertir que el tema de la libertad, para ser auténtica, tiene que ir unida a la responsabilidad. Ambas, libertad y responsabilidad forman una unidad[1]. De acuerdo con esto podemos clasificar la libertad en dos momentos importantes: Libertad “de” y libertad “para”[2].

En la vida existen condiciones que, en cierta forma, determinan al hombre. Aun así, en la antropología frankliana, se considera que el hombre es libre “de” cualquier condicionamiento de orden biológico, psicológico y social[3]. No podemos negar que el ser humano esté determinado y condicionado, pero, aún así, es libre en su “actitud”[4]. El hombre, según Frankl, es un ser “incondicional”[5].   

La libertad estaría incompleta si la concebimos solo como “libertad de”. Como afirmamos anteriormente, en la antropología frankliana libertad y responsabilidad van de la mano. El hombre es libre de ser impulsado (instintos y determinantes), pero también es libre “para” dar una respuesta. Dar una respuesta es cumplir un propósito, llevar a cabo una meta, cumplir un sentido, realizar una misión, etc.[6] En pocas palabras, el hombre es libre para ser responsable.

No es el hombre el que hace preguntas, es la vida la que le cuestiona

Frankl define responsabilidad como la capacidad que tiene el hombre de “responder”[7]. Ser responsable es dar una respuesta. No es el hombre el que hace preguntas, es la vida la que le cuestiona. El hombre responde en los problemas, situaciones, momentos, acontecimientos, etc. De todas estas preguntas, la cuestión, ¿qué debo hacer en la vida?, remite directamente a un “deber”, una “tarea”[8]. La tarea da propósito, orienta la vida y ayuda al ser humano a ser libre y responsable. La tarea le da un sentido a la vida.

Encontrarle un significado a la vida, es encontrar una tarea por realizar

El ser humano responde en la conciencia[9]. La conciencia viene a ser el lugar en donde el hombre se encuentra con los demás y consigo. Es el lugar del encuentro, del diálogo y de la escucha atenta. El hombre es capaz de responder porque su vida tiene sentido. El sentido es el significado que el hombre encuentra en el mundo, en las acciones y en la propia vida. Encontrarle un significado a la vida, es encontrar una tarea por realizar[10].  Esta tarea marca el horizonte de lo que el hombre “debe” hacer. ¿Quién soy? ¿quiénes son los otros?, ¿para qué estoy aquí?, son preguntas que nos ayudarán a encontrar un sentido a la vida. 

Logos: El hombre, un ser espiritual

La palabra griega Logos puede significar muchas cosas. Frankl le da un doble significado: “sentido” y “espíritu”[11]. En primer lugar, podríamos decir que el espíritu, o lo que Frankl llama “la dimensión espiritual”, encuentra su definición más adecuada y precisa en el concepto “amor” (el amor es la esencia del ser espiritual). “El amor es, por tanto, la orientación directa hacia la persona espiritual del ser amado, en cuanto algo único e irrepetible”[12]. Si entendemos el “amor” como la capacidad que el hombre tiene de encontrarse, entregarse y donarse, entenderemos el concepto espíritu desde la óptica frankliana. Espíritu es la capacidad que tiene el hombre de auto-trascender[13], esto es, salir de sí, para ir al encuentro con los demás[14] (el hombre se dona al hombre). ¿Por qué tiene espíritu el hombre? Porque es capaz de encontrarse, entregarse y donarse a Dios, a los demás y a él mismo.

En segundo lugar, el hombre es un ser espiritual porque tiene la capacidad de auto-distanciarse, es decir, salir de sí, para observarse, reflexionarse y juzgarse[15]. El auto-distanciamiento es un término muy usado en psicología para indicarnos que el hombre es capaz de contemplarse y encontrar solución a sus problemas. Frankl es consciente, desde su profesión como psicológico, que todos tenemos en el espíritu capacidad innata e interna que nos permite salir adelante “a pesar de” las dificultades y obstáculos que encontremos en la vida.

El amor implica libertad y responsabilidad. Todo amor comienza con una decisión y una elección (si no tenemos libertad y responsabilidad, entendidos como formas de vivir y existir, no podremos amar). Yo decido amar y elijo la persona que voy a amar. También implica responsabilidad. Me hago responsable de la persona amada, porque he decidido amarla y la he elegido entre muchas otras. Por tanto, desde un carácter (Ethos) bien definido (el hombre como ser libre y responsable), llegamos a lo esencial del hombre, esto es, su espíritu (Logos). En la concepción antropológica de Frankl, la esencia del hombre es el espíritu[16]. Es lo que le da sentido (Logos) a su existencia.

 

Wittgenstein: del “Ethos” al “Logos”

Ethos: las “formas de vida”

Según vimos en lo descrito anteriormente, “Ethos” significa carácter. La Real Academia Española define carácter como el “conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una colectividad, que las distingue, de las demás por su modo de ser u obrar,”[17]. El hombre configura su forma de ser y obrar cuando se “comporta como ser humano”. En el comportamiento humano encontramos formas de pensar, normas (gramaticales, psicológicas, lógicas, epistemológicas, socio-culturales, etc.) y un conjunto ilimitado de “actividades” distintas[18].

El hombre, visto como ser social, se “comporta” siempre en relación con otros. Aquí surgen los comportamientos “comunes”. En el comportamiento común, compartimos una misma forma de entender y nos relacionamos de una misma manera. Esta es una de las definiciones más claras, a mi parecer, de lo que Wittgenstein llamó “formas de vida”[19].

Por tanto, en el concepto de “formas de vida” encontramos costumbres, hábitos de índole universal, ciertas formas de convivencia y una serie de “comportamientos humanos” que traen consigo, un cúmulo de “actividades” regulares y habituales (un “saber cómo”, que no supone necesariamente un “saber qué”). Las actividades generan los modos de vivir y comunicarse entre los seres humanos[20]. Estas formas de comunicarse producen las actividades humanas comunicativas (conductas lingüísticas).

Logos: el “uso” en el lenguaje

Según la Real Academia Española, el carácter es también una “señal espiritual que queda en una persona como efecto de un conocimiento o experiencia importantes”[21]. Los conocimientos y las experiencias se dan en el marco del comportamiento personal. Esta señal espiritual tiene, por tanto, sus raíces fundamentales en el comportamiento humano y se manifiesta, como ya vimos, en una serie de actividades comunicativas[22]: Dar órdenes, recibirlas. Describir objetos, fabricarlos. Actuar en teatro, cantar a coro. Adivinar acertijos. Resolver problemas matemáticos, etc. Todas estas actividades, según el apartado anterior, constituyen las famosas “formas de vida”.

Estas actividades, producto de los distintos modos de vivir y comunicarse, traen consigo una multiplicidad de herramientas del lenguaje y modos de empleo (multitud de géneros de palabras y oraciones). El conjunto de estas herramientas del lenguaje, sus modos de empleo y las actividades subyacentes, forman otro concepto importante en los tratados del segundo Wittgenstein: los “juegos del lenguaje[23].  Los juegos de lenguaje suponen una situación total del habla, que se manifiesta en un amplio grupo de actividades. Lo interesante de los juegos del lenguaje es que, para “saber hablar”, es necesario “saber usar[24] las palabras adecuadas en un momento determinado. Antes de Wittgenstein, sabíamos que el significado de una palabra o una frase venía por el lenguaje, ahora, según las Investigaciones filosóficas, nos percatamos que debemos tomar en cuenta, aparte del lenguaje, todas las actividades humanas que se dan en el comportamiento humano[25].

Para Wittgenstein, responder a la pregunta “¿Qué significa p?” no es de tanta importancia como la respuesta que podemos encontrar en la cuestión “¿qué quiere decir x con “p”?[26] Si hablamos de los “juegos del lenguaje”, que tienen su fundamento en las formas de vida, tenemos que tomar en cuenta el contexto en que se ve involucrado el hablante[27]: situación, estado de ánimo, intenciones, propósitos, supuestos, creencias, etc. Debemos poner a la persona en el centro, para determinar cómo está “usando” determinada palabra.   

Se entabla aquí, por tanto, una relación entre lo que se “dice” y lo que se “hace”.

La palabra “Logos”, desde una perspectiva frankliana (apartado anterior) hace mención al significado o sentido. En un contexto wittgensteiniano, el significado (Logos) de un nombre, será dado por el “uso” que a ese nombre se le dé en un cierto momento[28]. Y este uso lo encontraremos, desde luego, en las múltiples actividades que configuran el comportamiento humano (Ethos). Se entabla aquí, por tanto, una relación entre lo que se “dice” y lo que se “hace”. No habrá, en el pensamiento de Wittgenstein, un único significado, ya que existen múltiples actividades producto de múltiples comportamientos. Tomar en cuenta al hombre, su comportamiento y sus actividades, constituye uno de los intentos más claros de convertir el lenguaje en una forma de vida[29].

Si el significado de una palabra es el “uso” que se le dé en el lenguaje, entonces necesitamos reglas[30]. Las reglas, como en todo juego, son las normas que rigen el mismo. En el juego del lenguaje encontramos muchas piezas indispensables para su funcionamiento, tales como palabras, oraciones, proposiciones, etc. Todos estos elementos están regidos por reglas.  

Ante el vacío existencial: Frankl y Wittgenstein, dos autores, una solución

Según Frankl, las crisis y el vacío existencial surgen por la provisionalidad de la conducta, la actitud fatalista de la vida, la mentalidad colectivista y el fanatismo[31]. A pesar de la actitud fatalista, consideramos que el paciente siempre “usa” un significado para entender, a su modo, el mundo y su propia vida. Claro está que, este significado está equivocado. Como ya vimos, el Logos (sentido o significado) esta enraizado en la forma de ser y obrar de cada ser humano. Si el Logos está equivocado, el comportamiento del paciente será patológico y necesitará, por tanto, ayuda. Frankl y Wittgenstein se unen en esto: existe una correspondencia entre el sentido o significado (Logos) y el comportamiento o forma de vida (Ethos). Si corregimos el Logos, corregiremos el Ethos.

El logoterapeuta parte del significado que el paciente “usa” para entender su vida (este entiende, de una manera patológica, la vida, las situaciones, los problemas, etc.). Esto le permitirá, según los conceptos de Wittgenstein, llegar hasta la “persona sufriente”. Sabemos que estos significados están relacionados con múltiples actividades, productos todos, del comportamiento humano. Este comportamiento, patológico y peligroso, deberá ser corregido utilizando las herramientas de la logoterapia. Estas herramientas, que no son más que una manifestación del juego del lenguaje (biblioterapia, desreflexión, intención paradójica, actividades que llevan cada una un juego del lenguaje), ayudarán a entender y descubrir el comportamiento patológico. Ya sabemos el significado que el paciente “usa”, ahora vamos descubriendo su “comportamiento”. Descubrir el comportamiento, es descubrir las situaciones, creencias, complejos, miedos, alegrías, etc., en torno al cual, el paciente está elaborando el significado que está “usando” para interpretar su problema. Del Logos patológico, llegamos al Ethos patológico.

El objetivo de la logoterapia es salvar vidas humanas. El logoterapeuta lo hace, ayudando al paciente a transformar su modo de ser y obrar. Si el logoterapeuta plantea nuevas vías de acceso al Logos, usando los recursos de biblioterapia, desreflexión e  intención paradójica, puede ayudar al paciente a que este “encuentre” (una nueva forma de “usar”) un “nuevo” significado (Logos) a su situación. Con Wittgenstein hablábamos de “convertir el lenguaje en una forma de vida”. El objetivo principal de la Logoterapia es este: Convertir, encarnar, este nuevo Logos (el Logos que tanto paciente, como terapeuta encontraron) en una nueva forma de vida (un nuevo Ethos). Este nuevo Ethos será un Ethos libre y responsable, con sentido y propósito. Por tanto, Wittgenstein nos da el soporte necesario para elaborar una terapia suficientemente rica en recursos para abordar el tema del vacío existencial propuesto por Frankl en sus tratados de logoterapia.

Conclusiones

Entender el Logos patológico, es entender el Ethos patológico. La misión del logoterapeuta es trabajar, conjuntamente con el paciente, para encontrar un nuevo “Logos”. Encontrado este, habrá un cambio en la conducta y el comportamiento de la persona. Una buena pregunta sería, ¿De qué habla el paciente? desde luego, las palabras que “usa”, en la forma que las “usa” nos darán pista del significado oculto y patológico que el paciente esconde y que, poco a poco, en el trabajo terapéutico irá desvelando. El camino está puesto. Con este podemos ir descubriendo la forma de ser y actuar del paciente.

Al terapeuta le interesa provocar en el paciente un comportamiento libre y responsable. La libertad cobra sentido solo cuando la responsabilidad tiene el control del timonel de la vida del hombre. Podemos dar muchas definiciones de libertad, pero si le falta la responsabilidad, queda incompleta. Hacerse responsable de sí y de los demás,  constituye la clave para alcanzar la libertad auténtica.

El hombre nace “libre” pero en “deuda”. Estas dos palabras, que podrían parecer antagónicas, se complementan. El ser humano solo es “libre” cuando paga su “deuda”. Tener una “deuda” es tener pendiente una “tarea” por realizar. La tarea será ese “granito de arena” que el hombre tendrá que contribuir al “bien-estar” de la humanidad. Lo hará porque es libre, pero también porque es responsable.

Referencias Bibliográficas

  1. Ascencio de García, Leticia, “La logoterapia es más que una terapia: hacia una propuesta educativa”, Sociedad Mexicana de Análisis Existencial y Logoterapia S.C. (SMAEL), https://goo.gl/vn5Ncw, consultado el 18 de marzo de 2018.
  2. Camps, Victoria, Pragmática del lenguaje y filosofía analítica, Península, Barcelona, 1976.
  3. Conesa, Francisco, y Nubiola, Jaime, Filosofía del lenguaje, Herder, Barcelona, 1999.
  4. Fizzotti, Eugenio, De Freud a Frankl: el nacimiento de la logoterapia. Guía teórico-práctica para quien busca el sentido de la vida, Lag, México, D. F., 2006.
  5. Frankl, Viktor, La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y religión, Herder, Barcelona, 1977.
  6. Frankl, Viktor, Psicoanálisis y existencialismo, Fondo de Cultura Económica, México, D. F., 1978.
  7. Frankl, Viktor, Fundamentos y aplicaciones de la logoterapia, Herder, Barcelona, 2012.
  8. Freire, José, Acerca del hombre en Viktor Frankl, Herder, Barcelona, 2002.
  9. Pareja, Guillermo, Viktor Frankl, comunicación y resistencia, San Pablo, Buenos Aires, 2007.
  10. RAE, Carácter, https://goo.gl/p5kRQ9, consultado el 14 de marzo de 2018.
  11. Wittgenstein, Ludwig, Investigaciones filosóficas [Formato electrónico E-Pub], Moro, 2014.

[1] Frankl, Viktor, La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y religión, Herder, Barcelona, 1977, p. 25.

[2] Pareja, Guillermo, Viktor Frankl, comunicación y resistencia, San Pablo, Buenos Aires, 2007, p. 153.

[3] Ibíd., p. 150-151.

[4] Fizzotti, Eugenio, De Freud a Frankl: el nacimiento de la logoterapia. Guía teórico-práctica para quien busca el sentido de la vida, Lag, México, D. F., 2006, p. 91.

[5] Pareja, Guillermo, op. cit., p. 155.

[6] Fizzotti, Eugenio, De Freud a Frankl: el nacimiento de la logoterapia. Guía teórico-práctica para quien busca el sentido de la vida, Lag, México, D. F., 2006, p. 92-93.

[7] Pareja, Guillermo, Viktor Frankl, comunicación y resistencia, San Pablo, Buenos Aires, 2007, p. 157.

[8] Ibíd., p. 157.

[9] Ibíd., p. 158.

[10] Freire, José, Acerca del hombre en Viktor Frankl, Herder, Barcelona, 2002, p. 105.

[11] Pareja, Guillermo, op. cit., p. 272.

[12] Freire, José, op. cit., p. 200.

[13] Frankl, Viktor, Fundamentos y aplicaciones de la logoterapia, Herder, Barcelona, 2012, p. 39.

[14] Freire, José, Acerca del hombre en Viktor Frankl, Herder, Barcelona, 2002, p. 81.

[15] Frankl, Viktor, Psicoterapia y existencialismo. Escritos selectos sobre logoterapia, Herder, Barcelona, 2003, p. 19.

[16] Frankl, Viktor, La presencia ignorada de Dios. Psicoterapia y religión, Herder, Barcelona, 1977, p. 19.

[17] RAE, Carácter, https://goo.gl/p5kRQ9, consultado el 14 de marzo de 2018.

[18] Camps, Victoria, Pragmática del lenguaje y filosofía analítica, Península, Barcelona, 1976, p. 143.

[19] Ibíd., p. 147.

[20] Conesa, Francisco, y Nubiola, Jaime, Filosofía del lenguaje, Herder, Barcelona, 1999, p. 113.

[21] RAE, Carácter, https://goo.gl/p5kRQ9, consultado el 14 de marzo de 2018.

[22] Conesa, Francisco, y Nubiola, Jaime, op. cit., p. 111.

[23] Camps, Victoria, op. cit., p. 70.

[24] Wittgenstein, Ludwig, Investigaciones filosóficas [Formato electrónico E-Pub], Moro, 2014, p. 103.

[25] Ibíd., p. 62-63.

[26] Camps, Victoria, Pragmática del lenguaje y filosofía analítica, Península, Barcelona, 1976, p. 67.

[27] Ibíd., p. 67.

[28] Wittgenstein, Ludwig, op. cit., p. 38.

[29] Camps, Victoria, op. cit., p. 71.

[30] Wittgenstein, Ludwig, op. cit., p. 62-65.

[31] Ascencio de García, Leticia, “La logoterapia es más que una terapia: hacia una propuesta educativa”, Sociedad Mexicana de Análisis Existencial y Logoterapia S.C. (SMAEL), https://goo.gl/vn5Ncw, consultado el 18 de marzo de 2018.

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