Con el sufrimiento se alivia lo que no se puede remediar

Horacio le escribe a Virgilio este poema (Quis desiderio, Horatii Carmen I. 24) elegíaco y de consolación por la muerte de su amigo Quintilio. He encontrado esta adaptación musical con lira por Aprilis Alburquerquensis, una joven que sabe de latín, música, poesía, prosodia y es lutier de sus propios instrumentos clásicos. La adaptación no puede ser mejor a la prosodia de un tema fúnebre y de consolación, con un mensaje de resignación estoica al final.

Quis desiderio sit pudor aut modus

Tam cari capitis? Praecipe lugubres

Cantos, Melpomene, cui liquidam pater

      Vocem cum cithara dedit.

Ergo Quintilium perpetuus sopor

Urget! cui Pudor et Justitiae sopor,

Incorrupta Fides, nudaque Veritas,

      Quando ullum inveniet parem?

Multis illes bonis flebilis occidit:

Nulli flebior quam tibi, Vergili.

Tu frustra pius heu non ita creditum

      Poscis Quintilium deos,

Quid si Threïcio blandius Orpheo

Auditam modere arboribus fata recludere

Num vanae redeat sanguis imagini,

     Quam virga semel horrida.

Non lenis precibus fata recludere,

Nigro compulerit Mercurius gregi?

Durum: sed levius fit patientia,

    Quidquid corrigere est nefas.

La traducción en prosa del poema que he encontrado es la de Urbano Campos de 1682, que transcribo con la grafía modernizada:

¿Quién se ha de correr, o dejar de sentir la ausencia de tan amado sujeto? Melpomene, a quien tu padre concedió clara voz con la cítara, enséñame lúgrubes canciones. De suerte, ¿qué perpetuo sueño embargó a Quintilio? ¿A quien, cuando el Recato y entera Fe, hermana de la Justicia y la Verdad, desnuda, hallarán alguna igual? Murió el digno de ser llorado de muchos buenos: de ninguno más que de tí, Virgilio. Tú piadoso en vano pides (¡ay dolor!) a los Dioses a Quintilio no encomendado de esta suerte. Pues que, si gobiernas las cuerdas oídas, de los árboles, con más dulzura que el Tracio Orfeo, no volverá la sangre a la vana imagen, a quien Mercurio inexorable en revocar los hados, una vez hubiere juntado al negro rebaño con su horrible vara. Fuerte lance: pero con el sufrimiento se alivia lo que no se puede remediar.

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