Un nuevo curso introductorio de lengua latina

El latín o lengua latina, lejos de ser una lengua muerta, sigue muy viva en la fuerte impronta que dejó en todas las lenguas europeas, no solo las romances, que aún hoy día hablamos. Hasta el siglo XIX, el latín fue la lengua de comunicación académica, filosófica, científica, literaria y eclesiástica y supone el sustento lingüístico de toda la civilización occidental de base clásica greco-romana y judeocristiana. Por ejemplo, el latín fue la lengua en la que Tomás de Aquino escribió su Summa Theologica y la lengua de preferencia en la que escribieron sus obras los escolásticos tardíos de la Escuela de Salamanca en el siglo XVII, orígenes de la teoría del derecho y la economía modernos. Nos parece fundamental que cualquier persona que quiera tener un acercamiento a estas raíces culturales o quiera avanzar en el estudio lingüístico de cualquiera de estas lenguas, posea al menos los rudimentosmás básicos que sirvan para descifrar etimologías sencillas, y otras cuestiones semánticas como cultismos, latinismos, sentencias, epigramas, adagios o construcciones idiomáticas, entre otros muchos fenómenos lingüísticos y culturales vinculados a la lengua de la Antigua Roma.

El presente curso pretende ofrecer una introducción sistemática a la lengua latina para todas aquellas personas que, teniendo una formación básica o interés en el estudio de idiomas, quieran comenzar el estudio del latín desde sus aspectos más básicos.

En la exposición de las estructuras morfosintácticas que más claramente definen el sistema lingüístico latino, se hará hincapié, de modo preferente, en la comparación de las mismas con las correspondientes del castellano o español, para mostrar la íntima conexión existente entre ambas lenguas.

En cada lección, la parte gramatical va seguida de varios ejercicios, unos de traducción y otros de adquisición de léxico. Las frases que figuran en los ejercicios de traducción han sido seleccionadas de diversos autores latinos, cuyo nombre aparece al final de cada una de ellas.

El curso se completará progresivamente con la lectura de una antología de textos de historia, instituciones y cultura clásica latina que puedan poner en contexto los ejercicios de traducción.

Datos del curso:

Fechas del Trimestre I: 7 de julio al 8 de septiembre de 2018 (fechas concretas en horario de mañana de sábado por concretar)

Hora: sábados, de 8 am a 11 am (hora de Guatemala, -6 GMT)

Carga lectiva: 2 Unidad de Mérito Académico (UMA), 30 horas lectivas (por cada parte)

Modalidad: presencial en el campus de la UFM o en línea sincrónico con aula virtual y campus virtual

Público objetivo: Alumnos del M.A. en Filosofía o cualquier persona interesada en tomarlo como curso libre.

Precio: Q. 3,600 del curso más Q. 1,050 de costos administrativos (cada parte trimestral). Pueden tomarse de modo independiente.

Contáctenos para inscribirse.

Contenidos:

Latín. Curso introductorio

Graduados de la Escuela de Posgrado en mayo de 2018

Hace un mes les anunciábamos la publicación de la versión comercial de la tesina de nuestro recién graduado en la maestría en historia y cirujano, el Dr. Rolando Girón RomeroVida y magnicidio de Carlos Castillo Armas, publicado en la editorial guatemalteca Grafia etc. Como señalábamos en nuestra nota de noticia acompañada del prólogo del libro:

Uno de los valores de este libro es que incluye una interpretación desde el punto de vista médico y criminalístico del análisis y pruebas forenses de las heridas que provocó el magnicidio del Presidente Castillo Armas.

También se han graduado el pasado sábado 5 de mayo de 2018 tres alumnas de las maestrías de Lingüística, Historia y Filosofía Objetivista.

Rita Arimany de Javora, se ha graduado del M.A. en Lingüística con la tesis La falta de profesionalización de la enseñanza del español como lengua extranjera (ELE) en Guatemala: esbozo para un estudio de mercado (T UFM MAE ESC POS A699 2018). Este trabajo investiga el nivel de profesionalización que tienen los maestros de las academias de enseñanza del español como lengua extranjera (ELE) en la ciudad de Antigua Guatemala, cabecera del departamento de Sacatepéquez; datos para un estudio de mercado de este servicio; turismo idiomático; las leyes que lo regulan, y lo que conlleva a poder ejercer como un maestro del ELE. Se apoyará en los datos que existen a nivel global sobre la importancia del español en el mundo y un trabajo de campo por medio de una encuesta.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Madelaine Fischer ha realizado un interesantísima tesina de investigación para su M.A. en Historia sobre la primera colonia española en Guatemala que le ha llevado hasta consultar en persona el Archivo de Indias en Sevilla, España. Su trabajo, que lleva por título, Los conquistadores de Guatemala y su relación con el Ejército de Hernán Cortés. La historia detrás de los méritos y servcios (2018). Se trata de un análisis de los mencionados como conquistadores en la conquista de Guatemala y su efectiva participación en el ejército de don Pedro de Alvarado, y el enlace de estos en la incursión que se realizara a la ciudad de México en el ejército de Hernán Cortés. También se aborda la cuestionable identificación de estos individuos por los cronistas y su vínculo posterior con las solicitudes de probanzas de méritos y servicios, catalogadas en el Portal de Archivos Españoles (PARES) bajo la audiencia de Guatemala. Se completa con el probable impacto de un creciente número de súbditos rentistas en la decadente economía de la edad moderna en los reinos de la Península Ibérica.

Claudia Antillón se ha graduado de la Maestría en Objetivismo con una tesina que lleva por título La importancia del objetivismo para pensar bien (2018). El planteamiento de esta investigación parte de las premisas de que todo ser humano nace sin conocer el mundo que tiene a su alrededor. Por medio de los sentidos obtiene los datos para conocer la realidad. El objetivo de este tesina ha sido presentar la importancia de poder ejercer la facultad de pensar bien, para identificar la realidad en forma no arbitraria, utilizando el método de la lógica. No obstante, este no es un tratado de lógica. No es sobre el instrumento de pensar bien, sino sobre lo que se requiere para usar ese instrumento bien. La persona virtuosa desarrolla la destreza de pensar bien y cuestiona, analiza y evalúa todo en la vida con el objeto de crear todo su conocimiento sin contradicciones ni arbitrariedades,
integrando e interrelacionando todo nuevo conocimiento con el anterior. La persona racional es aquella que se realiza las preguntas correctas como guía de pensamiento crítico para alcanzar su florecimiento. El ser humano ideal objetivista desarrolla esta destreza e utiliza siempre su razón para actuar.

Las fotos muestran a las alumnas el día de su graduación posando con el Director de la Escuela de Posgrado, el Dr. Manuel Pulido Mendoza quien hizo entrega de los diplomas en la ceremonia de graduación en la UFM.

Todas estas tesis se han depositado para su consulta pública en el tesario en línea de la Biblioteca Ludwig von Mises de la UFM, donde pueden solicitarse o descargarse desde el catálogo una vez se suban por el personal encargado.


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‘Late Scholastics’

Por León Gómez Rivas

Justo hace ahora diez años -en la primavera de 2008- que tuve la ocasión de participar en un coloquio Liberty Fund con el tema “Liberty in Late Scholastic Thought”. Organizado por Alex Chafuen, nos reunimos una docena de profesores para conversar alrededor de varios textos divididos en seis sesiones (los que hayan asistido a estos encuentros lo conocen bien). En aquella ocasión leímos a Francisco de Vitoria, Juan de Mariana, Francisco Suárez, Martín de Azpilcueta y algunos trabajos de Oreste Popescu, Raymond de Roover, Murray Rothbard y Annabel Brett. Les diré, por cierto, que la invitación -guardo una carta del hoy flamante XII Premio Juan de Mariana-, así como toda la información organizativa la recibí por correo postal: ¡cómo han cambiado las cosas en tan poco tiempo!

Allí conocí a Gabriel Calzada, del que me habían hablado en la Universidad Rey Juan Carlos (gracias a ese encuentro estoy escribiéndoles aquí) y a la profesora Carroll Ríos, que trabajaba entonces en el Centro de Estudios Económicos y Sociales de la Universidad Francisco Marroquín. Hace poco, como enseguida les contaré, he vuelto a coincidir con ambos en la UFM, donde Gabriel lleva años de rector y Carroll, además, ha puesto en marcha el Instituto Fe y Libertad. Quiero añadir que asistió de observador Leonardo Liggio, un personaje cordial y muy inteligente.

A aquel primer Liberty Fund de Hollywood (Florida) le han seguido unos pocos más coloquios dirigidos en Guatemala por Lucy Martínez-Mont y Ramón Parellada, así como una invitación en La Jolla (California). Son dos días de intensa conversación a partir de las lecturas propuestas, con una muy generosa logística de alojamiento que prolonga las discusiones en almuerzos y sobremesas: hay que agradecer la inspiración de su fundador, Pierre F. Goodrich, que desde 1960 impulsa esta difusión de las ideas en defensa de la libertad.

 

Precisamente sobre los doctores escolásticos he tenido noticias de varias reuniones más, pero no había asistido a ninguna hasta el mes pasado, cuando viajé a la Antigua ciudad de Santiago de los Caballeros en Guatemala. Ya les he escrito varias veces que allí se encuentra la Casa Popenoe de la Universidad Francisco Marroquín, con un moderno espacio que nuestro recordado Giancarlo Ibargüen bautizó de sitio escolástico. Unas elegantes figuras de Covarrubias, Mariana o Azpilcueta decoran las paredes que dan acogida a todo tipo de eventos (de hecho, coincidimos con una numerosa reunión de la Templeton Foundation que manejaban muy profesionalmente Loren Lemus y Alberto Garín).

Titulado “La Libertad y el pensamiento económico de los escolásticos tardíos”, la verdad es que tuvo un fuerte paralelismo con el primer coloquio que les contaba. El formato -por supuesto- casi idéntico: seis sesiones (dos de mañana y una de tarde) para debatir sobre textos de Tomás de Aquino, Mariana, Azpilcueta y Adam Smith, junto a lecturas del propio Alex Chafuen o Marjorie Grice-Hutchinson. Tengo más recientes, claro, los temas tratados: propiedad y precios; dinero, política fiscal y comercio; monopolio y orden económico; o la relación entre aquellos doctores y los arbitristas españoles o el liberalismo clásico en el pensamiento de Smith.

El perfil de los asistentes era algo distinto: menos profesores universitarios y más profesionales del campo de la economía, las finanzas o el derecho. Españoles y latinoamericanos, entre ellos asistía Gonzalo Melián -de nuestro Instituto y el OMMA- o Mario Silar, miembro del madrileño Centro Diego de Covarrubias y el Instituto Acton Argentina. Desde los Estados Unidos viajaron Margarita Mooney y Dickson Buchanan; sin olvidar a Giovanni Patriarca de Roma. Como suele ser frecuente, se aprovecha el viaje a Guatemala para compartir charlas con alumnos y profesores de la Marroquín: por ejemplo, estuve con estudiantes del posgrado que dirige Manuel Pulido, conversando sobre “Francisco Suárez y el origen escolástico de las Independencias latinoamericanas”. También acompañé a dos colaboradores de Fe y Libertad, Jessica Paduán y Moris Polanco -que luego vinieron a La Antigua- en varias reuniones para impulsar la difusión del pensamiento de aquellos doctores; por ejemplo, editando sus obras como espero que pronto tengamos oportunidad de comprobar.

Ya apenas queda espacio para resumirles la prolija cantidad de asuntos que discutimos. Seleccionaré los que me resultan más cercanos y atractivos: como la pionera intuición de los escolásticos respecto a una teoría subjetiva del valor de los bienes (basada en la abundancia o escasez, utilidad y capacidad de complacer). Algo que pudimos comprobar desapareció en La riqueza de las naciones (aunque sí estaba recogida en las Lectures on Jurispudence del profesor escocés). Lo cierto es que desde 1544 y 1553, respectivamente, ya lo habían definido con bastante precisión Luis Saravia de la Calle y Domingo de Soto al escribir sobre el precio justo.

Otras cuestiones interesantes son, por ejemplo, su defensa de la propiedad privada como herramienta más eficaz para el desarrollo económico; o la justificación del beneficio en el comercio, visto como impulsor del progreso social. Al tratar de Azpilcueta surgieron necesariamente su precisa formulación de la teoría cuantitativa, de la Purchasing Power Parity Theory o sus sorprendentes reflexiones en torno a monedas fiduciarias (habla de “escudos chimericos” y yo pensaba en las bitcoins) y la preferencia temporal. En cambio, los textos de Juan de Mariana nos llevaron a reflexionar sobre los límites en el ejercicio del poder político, la manipulación monetaria o la legalidad de los impuestos (recordábamos esa frase de la Revolución Norteamericana: “no taxation without representation”, que bien pudieron sacar de los libros del jesuita). Quizás un tema que no supieron abordar correctamente fue el cobro de interés en los préstamos: citando a Aristóteles, Tomás de Aquino asentó una crítica demasiado cerrada contra la usura, que hemos tardado siglos en resolver… Así es la historia de las ideas económicas, con sus luces y sombras; pero entre las primeras hay que reconocer sin duda el esfuerzo de nuestros escolásticos por comprender la fascinante revolución cultural que se produjo en los albores de la Edad Moderna.


Publicado originalmente en www.juandemariana.org el 30 de abril de 2018.



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La masculinización del fracaso escolar

Photo Matese Fields

Hoy he publicado el siguiente artículo sobre la masculinización del fracaso escolar en la revista de opinión Disidentia

Les dejo un párrafo y el enlace para que puedan leerlo completo, si gustan.


Aunque el abandono escolar viene disminuyendo progresivamente desde hace años en España, llama la atención que sea un 80% superior a la media europea y la tasa de abandono masculina siempre sea superior a la femenina. Según datos de Eurostat (2017) la proporción de fracaso escolar es muy superior entre los chicos (22,7%) que entre las chicas (15,1%).

Si vamos a datos de la OCDE y del informe PISA hay un 14% de fracaso escolar masculino frente solo un 9% de chicas. Se entiende por dicho fracaso no conseguir el nivel básico de las tres áreas evaluadas: lectura, matemáticas y ciencias. El problema de este mayor fracaso escolar masculino, pese a las diferencias entre países, se observa, por tanto, en todo el orbe desarrollado.

El psicólogo Richard Whitmire se pregunta en su blog y libro Why Boys Fail?, qué es lo que ha pasado para que haya muchas más chicas que chicos motivadas en ir a la universidad. En 2011 un 60% de los graduados universitarios eran mujeres, frente a un 40% de hombres. Según este autor, apoyado en estadísticas recientes, en un futuro próximo, las mujeres van a dominar en número la educación superior estadounidense. Si nada cambia, habrá en una década dos mujeres graduadas por cada hombre. Esta brecha educativa entre sexos o géneros (sex / gender gap) parece confirmarse en otros países desarrollados igualmente.

Whitmire considera que las explicaciones socio-económicas no son completamente satisfactorias. Factores como raza o etnia tampoco parecen ser determinantes según otros estudios recientes (también en Sommers). Aunque los chicos de extracción humilde estén más afectados por el fracaso escolar, la diferencia entre sexos se mantiene de modo transversal por todos los estratos. Otra explicación que se ha esgrimido es la existencia de las nuevas distracciones digitales o la cultura tóxica que transmiten. Pero esto es algo que igual afecta a las chicas, también distraídas por las pantallas. La teoría de Whitmire es que el mundo, en su paso desde la economía basada en los sectores primarios y secundarios hacia la sociedad de la información, se ha vuelto más verbal y las escuelas han permitido que los chicos se queden atrás en sus habilidades lecto-escritoras.

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Biografía, política, lenguaje y muerte en el pensamiento de Viktor Frankl

Hoy quiero reseñar En el principio era el sentido. Reflexiones en torno al ser humano (Barcelona: Paidós, 2000). El libro consta de la transcripción de un par de entrevistas que Franz Kreuzer realizara a Viktor Frankl en 1980, de una conferencia “Sobre el poder de la obstinación de la mente” y un resumen de las teorías del vienés, “¿Qué es la logoterapia?”. Es otro volumen de miscelánea o recopilación de documentos franklianos.

De nuevo me parece un libro irregular por esto mismo, pero destacaré algunas ideas que me han parecido poderosas o ampliaciones de lo que ya sabía de la vida, obra y pensamiento de Viktor Frankl.

Hace unos días reseñaba las memorias de Viktor Frankl, autor del que solo había leído, hasta entonces, su famoso libro El hombre en busca de sentido. De sus experiencias vitales sacaba algunas conclusiones sobre el desarrollo de su logoteoría y logoterapia, que parecen confirmarse tras la lectura de este volumen.

 

No creo en el determinismo biográfico, pero, quizás por el tema al que dediqué mi tesis doctoral, sí me gusta leer las memorias, autobiografías o biografías de los autores que admiro.

La obra es mucho más que la vida del autor, y no puede reducirse a una respuesta ambiental o experiencial del autor a lo que le sucede, pero a nadie se le hurta que la biografía da un contexto histórico para la interpretación del sentido original de la obra y revela algunas claves de interpretación.

Mi intuición se ha confirmado en este pasaje:

“Se suele decir que cuando alguien funda un sistema psicoterapéutico, lo que hace, en resumidas cuentas, es relatar su propio historial patológico, dejar constancia escrita de él en ese sistema. Todos sabemos que Sigmund Freud padeció pequeñas fobias y que Alfred Adler no fue precisamente un niño sano y robusto. De este modo Freud llegó a su teoría del complejo de Edipo y Adler a la de complejo de inferioridad. Debo decir que yo no soy ningun excepción a esta regla. Soy consciente de que, cuando empecé a madurar, tuve que luchar mucho contra el sentimiento de que, al fin y al cabo, todo era un completo sinsentido. Aquella lucha acabó convirtiéndose en una determinación, y entonces desarrollé un antídoto contra el nihilismo.” (pp. 9–10)

El origen de la pérdida generalizada de sentido, que observamos en el mundo capitalista, en el mundo del socialismo real y en el llamado tercer mundo o países en vías de desarrollo, según Frankl, tiene que ver con la pérdida del sentido que daban a la vida humana las tradiciones que guiaban sus actos (p. 104) y no tanto con la pérdida de la fe o de las creencias religiosas, como habría afirmado Hans Kühn (pp. 17–19). Dice:

“Así, un hecho sociológico, como la pérdida de las tradiciones, es lo que provoca tanta inseguridad existencial al hombre de hoy.” (P. 106)

No lo explicita en este libro, pero entiendo que Frankl ve la explicación de la pérdida de la fe como un reduccionismo. La tradición incluye la religión, pero no solo a ella: es toda una cultura o antropología, generalmente vinculada a una forma de entender el mundo y la vida, las relaciones entre personas y con el entorno. El paso de la vida agraria o cazadora-recolectora tradicional al mundo urbanizado e industrial parece tener mucho más que ver en esta peste de nihilismo que nos asola. Y se observa tanto en el alto índice de suicidios de los indígenas del Canadá (pp. 104–105), como en el alcoholismo de los blancos británicos de clase trabajadora en el multicultural Reino Unido de nuestros días. Explica como estos fenómenos autodestructivos, como el suicidio juvenil, el alcoholismo, las drogas y la criminalidad están relacionados con esta falta de sentido (pp. 105–109). El mismo “síndrome del indio borracho”, sin identidad y alienado en el mundo moderno, se ve de modo especular entre los nativos del Canadá y los nativos del Reino Unido, entre los habitantes del mundo desarrollado y los del mundo subdesarrollado por muy parecidos motivos:

“Existen dos trabajos realizados por profesores norteamericanos que han estado en países subdesarrollados. En ellos se demuestra que esta sensación de falta abismal de sentido también campa a sus anchas en el Tercer Mundo, especialmente entre la juventud académica, porque, simplemente, está desarraigada, alienada. ¿Por qué? Pues porque a los países subdesarrollados sólo les hemos vendido tecnología y ciencia. Si lee a Schrödinger o a Einstein, verá que la ciencia no puede dar ningún sentido ni ningún objetivo. La ciencia no puede hacerlo por principio. ¿Y qué es lo ha hecho la técnica? La técnica nunca podrá dar un propósito. Al contrario, sólo puede poner en nuestras manos los medios para alcanzar el propósito.” (p. 39)

La logoterapia, en tanto que método de tratamiento psiquiátrico, es un acercamiento secular y sería “aplicable a cualquier paciente, tanto al religioso como al no religioso” y su manejo estaría en manos de cualquier terapeuta, “tanto el agnóstico como del religioso” (p. 19). La logoteoría estudiaría las creencias religiosas como un “fenómeno esencialmente humano, terrenal” (p. 19). Puede haber sentido en la vida de una persona, crea o no, del mismo modo que puede sentirse perdida, con falta de sentido, aún teniendo fe o siendo religioso, como en el ejemplo de la monja carmelita deprimida que también cita (pp. 51–52). Mientras que la religión querría “salvar o curar el alma y la logoterapia, y también la logoteoría quiere curar la mente” (p. 50). Y, en esta línea secular, Frankl sigue:

“Por regla general, una persona religiosa puede encontrar un sentido antes o, digamos, más fácilmente que una no religiosa. Antes he apuntado, y está empíricamente demostrado, que, en principio, cualquiera puede encontrar su sentido. No obstante Küng dice en uno de sus libros que, en determinadas circunstancias, la Iglesia, más que curar, puede provocar crisis de sentido. […] En realidad, la religiosidad no es ninguna garantía frente a una dolencia neurótica o incluso psicótica. Y viceversa: la ausencia de neurosis tampoco garantiza la existencia de religiosidad.” (pp. 50 y 52)

Por otro lado, si quitamos el 80% de las fobias y neurosis obsesivas, y nos referimos al 20% de neurosis condicionadas por la aparente falta de sentido de la existencia humana, Frankl afirma que esto “no es nada patológico, […] es un certificado de la madurez intelectual de la persona, y no la manifestación de una enfermedad mental” (p.14). En otro lado lo considera, del mismo modo, la manifestación de “una mayoría de edad mental” (p. 105). La forma de superar esta dolencia o crisis de madurez, siguiendo la logoterapia, sería que el paciente se enfrente

“a lo que tiene en deuda con su autorrealización, a las posibilidades de realizar su sentido. De repente su horizonte empieza a ampliarse y se da cuenta de que hay unas tareas a la espera de él, y que quizá sólo él, es capaz de cumplir. […] En ciertas circunstancias, esta clase de personas se activan o reactivan políticamente” (p.22)

Esta reflexión me parece muy oportuna para poder entender por qué en nuestras sociedades secularizadas la política se vive casi como una religión, en las llamadas religiones cívicas, seculares o políticas. Es la falta de sentido la que politiza a las personas y puede ser una clave para entender la extensión del populismo en todas las sociedades actuales. La secularización, fruto de las comunicaciones globales y nuestras sociedades multiculturales, nos conduce a una falta de sentido que mucha gente suple con algún tipo de militancia política. Se encuentran aquí ecos del Engagement o compromiso de los existencialistas. Cabría explorar sobre qué puntos en común y en qué se diferencia esta observación de Frankl de las posturas existencialistas. Desde mi punto de vista, las religiones políticas son un paso intermedio entre el sentido tradicional y el sentido individual. Las personas que se sienten perdidas, a las que no les sirve la tradición, pero no son capaces de encontrar un sentido particular a su frustración existencial, se acogen a estos cultos colectivistas como una versión aligerada y urbana, industrial, de la tradición que antiguamente ordenaba la vida agraria.

La propuesta de Viktor Frankl, lejos de ser una conservadora vuelta a un pasado o tradición o valores que no puede ser ya rescatados, es una apuesta por una nueva búsqueda de sentido, particular o individual para cada persona. El sentido “pide ser descubierto y encontrado de forma independiente y autónoma” (p. 105):

“Las tradiciones desaparecen, se hacen pedazos, y con ellas, los valores transmitidos. La gente, sobre todo los jóvenes, se preguntan: ‘¿Para qué tengo que alcanzar unos valores? ¿Para qué?’ […] La cuestión del sentido de la vida es justamente primordial, y esto significa que en una época en que los valores e ideales transmitidos ya no aparecen como obligatorios, al menos para los jóvenes, habrá que encontrar el sentido contrapuesto a los valores. […] Lo que quiero decir con esto es que el sentido no se puede transmitir, como tampoco se puede tomar de las manos de la tradición. Es algo único e irrepetible. ¿Cómo pueden la tradición o nuestros padres saber qué clase de deberes o situaciones concretas debe imponernos o proponernos? Por eso creo que el descubrimiento del sentido es esencialmente independiente de la tradición. Simplemente no hay vuelta atrás.” (pp. 37–38)

La reacción no es, por tanto, una solución a la falta de sentido o el nihilismo. Mientras que la razón es la base de la técnica y de la ciencia, ninguna de éstas tiene la posibilidad de establecer fines, objetivos o sentido. Por eso la gente ha reaccionado en un sentido irracionalista. Sin embargo, la propuesta de Frankl es la de avanzar hacia un racionalismo con con sentido o trascendente, un “transracionalismo” (p. 40).

También hay una reflexión sobre la relación entre fines, medios y las políticas de la felicidad muy interesante en estas páginas. Al ser preguntado por la felicidad, Frankl responde:

“Niego de forma categórica que el hombre busque original y principalmente la felicidad. Lo que el hombre quiere es tener un motivo para ser feliz. Una vez tiene el motivo, la felicidad llega por sí sola. Pero si en lugar de aspirar a un motivo para ser feliz, persigue su propia felicidad, fracasará en el intento y se le escapará.” (p. 72)

El Estado no puede, por tanto, garantizarle la felicidad a sus ciudadanos. No bastan las condiciones socioeconómicas para ser feliz, si es que no hay un motivo personal para serlo. No se puede dar o imponer un sentido a la gente, sino que cada cual debe encontrar el suyo. Todas las políticas paternalistas fracasan a la hora de garantizar la felicidad. El ser humano no es un ser determinado por sus circunstancias, no es un aparato o máquina sobre el que se pueda ejercer una ingeniería que lo ajuste. Afirma Frankl ya a la altura de 1980:

“La gente es más infeliz en la sociedad del Estado del bienestar. Éste es el trasfondo sociológico del vacío existencial, del sentimiento de falta de sentido: la sociedad actual aspira a satisfacer sus necesidades, e incluso crearlas. Pero hay una necesidad, que, además, es la principal necesidad humana, que queda frustrada, que queda obviada por la sociedad: la necesidad de sentido. Dicho con otras palabras: el relativo bienestar material está acompañado de un empobrecimiento existencial” (p. 41)

La reflexión enlaza con otra de la conferencia de recogida en este volumen. Al rememorar otra conferencia dada a los presos del presidio de San Quintín, San Francisco, apeló a la responsabilidad de los propios presos de superarse a ellos mismos para ir más alla de su estado de culpabilidad y de la victimización del marginado, del impotente o del criminal:

“Miren, puedo demostrar que lo aceptaron favorablemente, que tuvo éxito, porque presentar a una persona que ha cometido un crimen cualquiera como víctima de las circunstancias no tiene nada que ver con el humanitarismo, sino todo lo contrario, es una de las peores humillaciones que podemos causar a un ser humano, una violación de su dignidad, porque, si así lo hiciéramos, lo consideraríamos un mero aparato estropeado, una máquina que debe ser reparada, cosa que el hombre no es en absoluto” (p. 94)

El peor efecto del nihilismo o el vacío con el que se enfrenta la gente es el fatalismo con el que se acompaña esa victimización:

“El nihilismo se dice a sí mismo que no sirve de nada dar la mano a la vida, controlar el destino, porque, al fin y al cabo, la vida no tiene ningún sentido. El fatalista se dice a sí mismo que eso no sólo es inútil, sino completamente imposible, porque no somos libres, ni siquiera responsables, sino que somos las víctimas de la coyuntura, del entorno, de las circunstancias.” (p. 89)

Todo lo contrario, las personas son libres -dentro del margen de las opciones posibles- y por tanto, responsables, capaces de tomar las riendas de su propio destino, de superarse, de madurar, de autotransformarse, de configurar las circunstancias y transformarlas allí donde haga falta

Otras reflexiones políticas de interés en el libro, aunque solo aparecen apuntadas serían (pp. 37, 69–71):

  • La culpa siempre es individual, nunca colectiva. La acción es siempre responsabilidad de uno, no de un colectivo. En cuanto a la condena del nacionalsocialismo, se opuso a la condena colectiva de Alemania. El tema es abordado con más profusión en otras obras del vienés.
  • La condena del maquiavelismo político en casos como el comunismo y el terrorismo: el fin nunca justifica los medios.
  • El terrorismo se explica psicológicamente por el vacío existencial de los terroristas: personas que han huído hacia adelante, y que se justifican maquiavélicamente o de modo victimista. Cabría comparar estas ideas con las expresadas por Eric Hoffer en El verdadero creyente.
  • El futuro del conjunto de la humanidad dependerá de si “se pone de acuerdo a través de una voluntad por un sentido compartido” sea este el que sea y mediante el medio que sea.

Esta autotransformación es posible gracias a dos características humanas que, según la logoteoría, pueden activarse mediante la logoterapia para lograr esa autotransformación.

La primera de ellas sería la autotrascendencia. Frankl no usa el término altruismo, pero interpreto esta autotrascendencia como un “salirse de uno mismo” para darse a lo otro o al otro que no soy yo mismo. Muchas veces el sentido de la vida para el paciente se encuentra en una acción, en una tarea, proyecto u obra, o en una experiencia de algo o de alguien (p. 33, 112, 103). La experimentación de alguien en todas sus dimensiones es el amor. Aquel que encuentra algo o alguien al que amar, con un amor entendido como deber específico o entrega (p. 35, 43), encuentra el sentido a su vida, según Frankl. “Nos realizamos en el amor y en el trabajo” (p. 45) dice más adelante.

Esta autotrascendencia es independiente de las características o circunstancias de la vida de la persona, de su religión o falta de ella, o de su credo. Se trata de salir del solipsismo neurótico para ir al encuentro de lo otro, sacar el foco de uno y sus problemas para ver en qué podemos servir o ser útiles al mundo. En ese sentimiento de utilidad se puede desarrollar el sentido de competencia y la tan buscada autoestima. Aquel que no sale de sí, naufraga dentro de sí mismo, en su aislamiento. Una de las técnicas que usa y explica Frankl es la de la desreflexión, o la compensación de la hiperreflexión mediante la desviación de la atención fuera de sí. A veces, el sentido, siguiendo la influencia reconocida del Círculo de Viena, a través de su profesor Edgar Zilsel, pertenece al terreno de lo inefable, parafraseando la famosa máxima de Wittgenstein (“De lo que no se puede hablar, es mejor callar”). A esto Frankl afirma que no somos nosotros los que preguntamos a la vida por su sentido, sino que es la vida la que nos pregunta a nosotros continuamente qué hacer, qué decisión ejecutiva tomar. Respondemos a la vida, no con palabras, sino con acciones, acciones libres y responsables que asumen el costo de oportunidad. “Es decir, el hombre es el interrogado y cualquier situación de la vida es una pregunta” (p. 57 y 58). Dice

“Quiero hacer algo en el mundo exterior, nada de reacción o abreacción, sino acción, quiero transformar algo en el mundo, no dejar que me canten ninguna nana” (p. 60)

La otra característica humana que potencia la logoterapia es el autodistanciamiento. Esto es lo que Frankl denominaba en el libro de sus memorias “la metafísica del humor”. No sería otra cosa que la capacidad de afrontar las cosas que suceden con buen humor, con autoironía. El hombre es el único animal capaz de reír, y más allá, de reírse de sí mismo (pp. 113–114), de autoparodiarse, de distanciarse de sí mismo y de su neurosis para parodiarla (pp. 29–30). Frankl no lo explicita en este libro, pero entiendo que esta capacidad también puede entenderse como una capacidad metalingüística o reflexiva. Sólo aquel que puede trascender su condición de sujeto puede pensarse a sí mismo como objeto. La conciencia humana es esta capacidad autoconsciente, reflexiva, metanoética y metalingüística de los seres humanos, que nos permite distanciarnos de los problemas para permitir, precisamente, su análisis.

La técnica de la intención paradójica sería una de estas formas de actuación irónica, contrafóbica, que movilizarían esta capacidad de autodistanciamiento dentro del tratamiento de la neurosis psicógena. El libro se explaya en ejemplos, pero basta aquí la explicación sucinta de la técnica en un pasaje breve:

“Definiremos la intención paradójica como aquella operación en la que se insta al paciente a creeerse todo aquello que antes había temido tanto (en la neurosis de ansiedad) o a ponerlo en práctica (en la neurosis obsesiva). […] consiste en invertir la intención que caracteriza a los dos modelos de reacción patógenos” (p. 118)

La última sección de esta reseña de este libro algo deslavazado la quiero dedicar al último tema que me ha parecido tratado con originalidad dentro del mismo: la muerte en la logoterapia.

La muerte cumple una función fundamental en la logoterapia. Se encuentran aquí ecos de la tradición occidental y su tópica sobre la muerte (Memento mori, Collige virgo rosas, Carpe diem, etc.). La conciencia de la muerte, o dicho de otro modo, la conciencia de la transitoriedad de la vida, supone un aliciente para aprovechar el tiempo. Olvidarnos de la muerte supondría, según Frankl:

“Nos desactivaría. Nos haría inútiles. Nos paralizaría, no tendríamos ningún estímulo para actuar. Perderíamos la capacidad de ser responsables, la conciencia de responsabilidad para aprovechar cada día y cada hora, es decir, para realizar un sentido cuando se nos presenta, cuando se nos ofrece momentáneamente” (p. 78)

Lejos de aniquilar la concesión del sentido de la vida, la muerte la dota de pleno sentido. La transitoriedad nos dota de “ser pasado”, del almacén, depósito o cosecha de la vida. No queda muy claro a qué se refiere Frankl con este concepto, pero pareciera que se refiere, sin mencionarlo, a la memoria, a la historia, al recuerdo postrero o la fama. En este sentido podríamos comparar a Frankl con Ortega y Gasset en aquello de que el hombre no tiene ser, lo que tiene es historia. El sentido último y completo se encuentra en el relato de una vida, es biográfico. Solo con la muerte podría empezar a contarse y relatarse una vida y, por tanto, encontrar su sentido total o último.

Sobre la vida después de la muerte hay una respuesta un tanto ambigua en un hombre espiritual como él. No considera legítima la pregunta sobre qué sucede después de la muerte, pregunta que considera absurda, por desaparecer con la muerte el concepto de tiempo:

“Por eso, para mí se eliminan también cuestiones como la reencarnación y, sobre todo, la vida después de la muerte. El concepto de tiempo muere con nosotros, nos lo llevamos a la tumba junto con el concepto de espacio. En nuestros ataúdes no hay lugar para el espacio y el tiempo.” (p. 79)

Afirma acto seguido que sería como un pase a la eternidad, un tiempo que se prolonga hacia el infinito, por encima del espacio y el tiempo. A la pregunta de su creencia en Dios, responde con elusivas, reclamando que es algo que pertence a su intimidad. Pero deja algo claro:

Kreuzer: ¿Responde con eso también a la pregunta sobre su creencia en Dios?

Frankl: Sí, en cierto sentido, porque lo que he dicho es un antiantromorfismo, o sea, una postura crítica a las percepciones religiosas primitivas o, digamos, ingenuas.” (pp. 79–80)

¿Fue Viktor Frankl un deísta monista, no dual, o panteísta? No queda claro, ni explícito, pero sus lecturas juveniles (Spinoza, Vedantas, Budismo) puede que tuviera alguna influencia en su concepción personal e íntima de la espiritualidad o la religión, como vimos en otra entrada.


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Sobre extraterrestres, realidad y lenguaje

SOBRE EXTRATERRESTRES, REALIDAD Y LENGUAJE:

Análisis del determinismo lingüístico presente en Arrival y Story of your life

Alejandra Ma. Osorio

Alumna del M.A. de Lingüística.

Trabajo final del curso “Filosofía del Lenguaje“, curso troncal de Filosofía y Lingüística.

«That the world is my world, shows itself in the fact that the limits of that language (the language I understand) means the limits of my world» (Wittgenstein, L. en Katan, 2004, p. 102).

Atención, este artículo contiene spoilers sobre esta película y el libro sobre el que se basa.

En el 2016, se estrenó la película Arrival, una adaptación del cuento corto Story of your life escrito por el estadounidense Ted Chiang y publicado originalmente en Starlight 2 en 1998 (Rothman, 2017). Ambas obras, más allá de narrar una historia lineal que incluye elementos propios de la ciencia ficción, demuestran un acercamiento reflexivo de carácter propiamente determinista. Se observa que la llegada de seres de otro mundo es un vehículo, tanto en la cinta como en el cuento, para trasladar una perspectiva filosófica que se enfoca principalmente en el lenguaje y la manera en que este influye al individuo.

Ahora bien, el acercamiento al lenguaje que el director y el autor realizan está marcado por un enfoque propio de las concepciones del relativismo lingüístico. Sin embargo, estos presentan una visión más dura de esta perspectiva del lenguaje. Por ello, tanto Denis Villeneuve, director de Arrival, como Ted Chiang, autor de Story of your life, crearon obras que permiten un análisis de la hipótesis de Sapir-Whorf en un contexto singular: el choque de dos especies inteligentes con lenguas propias.

En este ensayo se realizará un acercamiento cualitativo a ambas obras; no obstante, se tomarán en cuenta exclusivamente aspectos que atañen a la lingüística y, en específico, a la filosofía del lenguaje. Por consiguiente, factores como cinematografía, edición, desarrollo de personajes, entre otros, no serán tomados en consideración. Para este análisis se utilizará el método de estudio de caso, debido a que este tiene como objetivo principal «generar una comprensión exhaustiva de un tema determinado» y permite el uso de «múltiples perspectivas de la complejidad y unicidad de un determinado proyecto» (Simons, 2011, p. 42).

El objeto de estudio consta de la adaptación cinematográfica de Story of your life, dirigida por Denis Villeneuve, y este cuento en sí. Ambas obras narran la historia de la lingüista Louise Banks y las experiencias de su vida centradas en la relación con su hija y en la llegada de los extraterrestres a la Tierra. En el caso de la segunda, se relata cómo la doctora Banks busca lograr una comunicación entre los heptápodos -alienígenas- y los humanos, ya sea por medio del inglés o del mismo aprendizaje de la lengua usada por esos seres.

Aunque, ciertamente, existen diferencias argumentales entre la obra de Chiang y la de Villeneuve, ambas están centradas en el hecho que el aprendizaje del idioma extraterrestre altera la percepción de la realidad temporal y espacial de la lingüista. Es decir, se trasluce una concepción de relativismo lingüístico y, siendo más específicos, de un determinismo desde el planteamiento de la hipótesis de Sapir-Whorf.

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Viktor Frankl, una respuesta humanista y ética al nihilismo contemporáneo.

Este fin de semana pasado tuve el gusto de leer las memorias del psiquiatra vienés, padre de la logoterapia o tercera escuela austríaca de psiquiatría que tiene por título Lo que no está escrito en mis libros. Memorias (Trad. de Cristina Visiers Würth, Herder, Barcelona, 1995. 2016).

La impresión que me produjo el libro es que era un producto de la editorial, la que viendo, el final previsible del señor a mediados de los años noventa, le pidió al nonagenario autor que dictara sus recuerdos personales.

El libro es irregular, algo fragmentario. Poco más que una colección de viñetas de recuerdos, reflexiones personales al hilo de anécdotas, personajes, temas o periodos de su vida. Por momentos es una colección de chistes o humoradas. El tema de su profesión como psiquiatra vertebra todo el libro y la experiencia en los campos de concentración nazis es un referencia marco constante que, sin embargo, como aparece contada en su famoso libro El hombre en busca de sentido, queda en todo momento hurtada en este libro de memorias. De modo añadido, no es un libro extenso, ni muy complejo.

Destacaré en esta reseña algunas cosas que sí me han llamado la atención en relación a las creencias e ideas religiosas del vienés y su influencia en su psicoterapia y su reflexión sobre el sentido de la vida y la muerte.

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Ethos y Logos en Viktor Frankl y L. Wittgenstein

Sentido de vida y vacío existencial: Desde “La presencia ignorada de Dios”, de Viktor Frankl, hasta las “Investigaciones filosóficas” de Ludwig Wittgenstein

por Pablo Fernando Aguirre Hurtarte

(Alumno del M.A. en Filosofía, trabajo final para el curso “Filosofía del Lenguaje” en el primer trimestre de 2018) 

Introducción

En esta investigación hablaremos sobre “sentido de vida y vacío existencial” desde La presencia ignorada de Dios, obra escrita por Viktor Frankl, hasta las Investigaciones filosóficas del filósofo Ludwig Wittgenstein. Aunque el libro, La presencia ignorada de Dios desarrolla el tema de la relación inconsciente que el hombre tiene con Dios, y las Investigaciones filosóficas tratan específicamente sobre filosofía del lenguaje, creemos que el tema sobre el sentido de vida está presente en estas dos obras.

En la primera parte hacemos un recorrido sobre algunos de los conceptos antropológicos desarrollados por Frankl. Esto nos ayudará a entender el tema del sentido de vida. Recorreremos las líneas antropológicas franklianas en las categorías de: espíritu, libertad y responsabilidad. Estudiaremos: (1) El espíritu, parte esencial del ser humano, en donde este se descubre como “alguien-libre” y “alguien-responsable”. (2) La libertad, verdadero modo de ser, existir y obrar. Abarca no solo la libertad de cualquier condicionamiento psicosomático, sino también, la libertad que culmina en el cumplimiento de la tarea que cada persona debe realizar. (3) La responsabilidad, como respuesta que el hombre da a la vida cuando descubre y practica una tarea.

En la segunda parte hablamos sobre “formas de vida” y “juegos de lenguaje”, términos correspondientes al segundo Wittgenstein. Hablar de “formas de vida” es hablar de actividades. Las actividades se realizan en el marco del comportamiento humano. Tanto las actividades, como el comportamiento humano, constituyen los pilares en donde se apoya los “juegos de lenguaje”. Existirán tantos juegos de lenguaje como actividades tenga el ser humano. Cada actividad conlleva un modo particular de “usar” las palabras, oraciones y propensiones. Estos usos determinan los múltiples significados que podamos encontrar.

En la tercera parte, intentaremos abordar el tema del vacío existencial desde la perspectiva de Frankl y los aportes de Wittgenstein al lenguaje. Sabemos que el hombre siempre le está dando un significado a los acontecimientos presentes en su vida. Este significado es el resultado de una forma de vida (carácter). La logoterapia consistirá en ayudar al hombre a encontrar un “nuevo” significado, para que, con esto, logre transformar su modo de ser y actuar.

Por tanto, en este artículo intentaremos dar respuesta a esta pregunta: ¿Encontramos en Wittgenstein las bases fundamentales para resolver el problema del vacío existencial propuesto por Viktor Frankl? Para realizar este estudio, utilizaremos tanto las obras de Frankl, como las Investigaciones filosóficas, de Wittgenstein. Contaré, a continuación, lo que estos libros nos han dejado.

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El papel de la religión en la sociedad moderna

El pasado domingo, 1 de abril de 2018, algunos catedráticos de la Escuela de Posgrado de la UFM tuvimos la suerte de aparecer en el programa Dimensión en Canal 3 de Guatemala en donde fuimos invitados para hablar sobre “El papel de la religión en la sociedad”. El programa, producido por la asociación guatemalteca Libertad y Desarrollo del empresario guatemalteco Dionisio Gutiérrez, anunciaba el programa en los siguientes términos en su web (de donde tomo prestadas las fotos del programa):

El fenómeno religioso ha sido un tema muy investigado a través de la historia. Alrededor del mundo la existencia de uno o varios dioses, los rituales espirituales, los textos sagrados, etc. han marcado una pauta importante para las culturas. Es por eso que la religión se ha convertido en punto de partida para entender dinámicas sociales, pues revela características, tanto sobre comportamiento de la propia sociedad, como del individuo.

Esta semana, en Dimensión, discutimos sobre la importancia y el papel de la religión para las sociedades a través de la historia:

– Johann Melchor (Historiador del arte)

– Gonzalo Chamorro (Teólogo)

– Manuel Pulido (Director de postgrados [sic, Escuela de Posgrado] de UFM)

El debate estuvo marcado por el tono cordial y respetuoso, como no podía ser de otro modo entre amigos. Tengo la enorme fortuna de contar con el Dr. Johann Melchor como coordinador de nuestro programa de Posgrado / M.A. en Historia del Arte Sacro en la Escuela de Posgrado de la UFM, donde aborda con enorme profesionalidad académica y sensibilidad artística el fenómeno artístico con mayor tradición en Guatemala. El maestro y doctorando en la UFM Gonzalo Chamorro, es un joven teólogo erudito, muy instruido, que el próximo año estará impartiendo en nuestro programa en línea del Posgrado / M.A. en Filosofía algunos cursos como uno de la Teología de la Liberación desde una perspectiva histórica y filosófica. 

Cada uno expuso algunas ideas interesantes como el valor de la la Contrarreforma en el arte religioso católico frente a la iconoclastia protestante (Melchor), así como el valor de la Reforma Protestante como uno de los productos más destacados del Renacimiento (Chamorro), así como la importancia del derecho a la blasfemia para mantener las libertad de culto o creencias (Pulido).

Dejamos enlace del video del programa grabado:

Contáctenos si está interesado en saber más sobre nuestros programas de estudio y vea en este enlace la oferta de cursos para el trimestre que comienza.

Cursos del segundo trimestre de 2018

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¿Por qué estudiar fundamentación filosófica de la acción humana?

Vivimos en una época largamente anunciada como posmoderna, la cual se quiere caracterizar como de pensamiento débil, relativismo moral, tensiones entre universalismo y comunitarismos, una creciente globalización que permite la aceleración creciente de las innovaciones disruptivas, por poner algunos ejemplos.

La impresión de vivir en tiempos acelerados puede generar la peligrosa idea de que aquello que se convierta en tendencia debe ser considerado como el último criterio de valoración y actuación para el ser humano.

A nivel político, por ejemplo, vemos cómo los congresistas legislan habitualmente al calor de los eventos recientes y de los intereses partidistas, minando los fundamentos de la ley con cada nueva regulación precipitada.

Este ‘signo de los tiempos’ se ve plasmado en el campo de la ciencia mediante el menosprecio a los aspectos metodológicos. El propio Mises ya lo constataba cuando en su obra magna Acción humana recordaba que la principal obligación que tiene todo economista con su ciencia es la de poseer un conocimiento profundo de los fundamentos de su disciplina. La ciencia económica en estos momentos es un claro ejemplo del desastre que supone perder el referente de rigor que aporta una verdadera reflexión sobre los supuestos en que se basa. Lo mismo podríamos decir de otras disciplinas sociales, cuyo estatuto de verdad científica está puesto en entredicho, resultado de décadas de influencia marxista y positivista.

La filosofía, madre de la ciencia, no es inmune a este proceso. Su pérdida de relevancia tiene que ver directamente con las voces internas que han puesto en duda el papel fundamentador que siempre ha jugado en relación al conocimiento. El nihilismo decimonónico cobró nueva fuerza en las universidades en Occidente a finales del siglo pasado, y desde entonces la filosofía ha quedado reducida a una manifestación más del diálogo intra-cultural. El alemán Karl-Otto Apel ha sido uno de los pocos filósofos influyentes a nivel académico que, desde el siglo XX hasta nuestros días, nadó a contracorriente, y se atrevió a criticar los efectos perniciosos de esta perspectiva filosófica.

Que este pensamiento posmoderno haya triunfado en este momento tiene graves consecuencias para la reflexión filosófica, pero también para la ciencia y la vida social, ya que se cierran las puertas para las pretensiones de verdad que trasciendan los marcos culturales particulares. La persuasión entonces sustituye a la argumentación en todos estos escenarios, lo que se traduce en creciente manipulación política, ideologización del conocimiento científico, y corrupción en todos los estratos de la sociedad.

En este curso sostendremos que este panorama responde precisamente más a una moda, una tendencia del momento, que a una constatación real de la muerte de la filosofía con pretensiones universales de verdad. En este sentido, recuperar una idea de filosofía como reflexión sobre los principios que sustentan las ciencias de la acción humana se presenta como una tarea obligada en el contexto de la construcción de una sociedad global más libre. Y si además el último paradigma de reflexión filosófica con pretensiones universales nos llega desde la praxeología gracias a los esfuerzos epistemológicos de Ludwig von Mises y de algunos de sus seguidores, razón de más para que el estudioso de las ideas de la libertad encuentre interesante el contenido de este curso.

Más información del curso:

Fundamentación filosófica de las ciencias de la acción humana

Catedrático, José Manuel Carballido:

José Manuel Carballido

Parte del programa de Posgrado / M.A. en Filosofía:

Maestría en Filosofía (modalidad virtual)

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